domingo, 18 de septiembre de 2016

Clinton intenta atraer a los votantes musulmanes

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Al igual que con los votantes de las comunidades latinas o LGBT, los demócratas no pueden basar toda su estrategia electoral en el antagonismo con el republicano Donald Trump.


Los amigos de Farooq Mitha, sentados en un círculo cerrado en una mezquita, en una noche reciente, le dijeron directamente:

“Ésta sería la elección más fácil para tomar a los musulmanes por sentado”, dijo Mohammad Mubarak, un abogado, mientras los otros activistas políticos asentían.

La perspectiva de una presidencia con Donald Trump puede asustar a un montón de votantes musulmanes, dijo el grupo a Mitha, pero Hillary Clinton tampoco es popular.

En las primarias demócratas, muchos votantes musulmanes respaldaron al senador de Vermont, Bernie Sanders, ya que Clinton era demasiado agresiva para ellos.

Y luego están los votantes como Oz Sultan, un analista de lucha contra el terrorismo y comentarista en Nueva York que se hace llamar “un conservador de toda la vida.”

“No creo que Hillary Clinton tenga la capacidad de mantener seguro a nuestro país”, dijo la semana pasada, después de ver a Trump hablar en un foro de seguridad nacional. La mayor preocupación de Sultan es el Estado Islámico, y Clinton “ha tenido una racha desestabilizadora”, dijo, mencionado la ofensiva del gobierno de Obama en Libia.

Los votantes musulmanes registrados son una comunidad diversa y creciente, y Mitha, de 34 años, quien fue nombrado director de alcance musulmán de Clinton el mes pasado, está tratando de atraerlos a todos.

En Tampa, Florida, esperaba una multitud compleja. Ya había celebrado mesas redondas en Michigan, Ohio y Virginia, y sabía que algunos musulmanes en su ciudad natal veían a Clinton como demasiado de derecha o de centro en cuestiones de espionaje interno y política de Oriente Medio.


Su contraataque: “No creo que una campaña presidencial haya contratado nunca a nadie a hacer un acercamiento entre musulmanes”, dijo Mitha a sus amigos. La campaña ha revisado los números y se embarcó en un alcance sin precedentes para un bloque de votantes que tiene el potencial de decidir las elecciones en varios estados indecisos.

Tomemos como ejemplo a Florida, donde Clinton se mantiene en una apretada carrera contra Trump. En un estado donde la elección presidencial del 2000 se decidió por un margen de 537 votos para George W. Bush, hay cerca de 180,000 votantes registrados que son musulmanes, tanto árabes como del sur de Asia, según estima la organización no lucrativa cívica Emerge USA.

Hace dos años, los musulmanes constituían un poco menos de 1% de la población de EU, de acuerdo a un estudio de Pew realizado en el 2014. Pero la población está creciendo; Emerge USA, que recoge datos sobre los votantes musulmanes y tiene un comité de acción política para apoyar a los candidatos, propone cerca de 2% de la población.

Sólo contando a Florida, Michigan, Ohio, Pennsylvania y Virginia, “se suman a casi 1 millón de votantes musulmanes”, dijo Khurrum Wahid, un abogado con sede en Miami y fundador de la organización. “Con una participación electoral decente en esos estados, los musulmanes serán el voto decisivo tanto para la presidencia como para puestos reñidos para la Casa Blanca”.

La mayoría de los musulmanes estadounidenses ahora se inclina por los demócratas, según el estudio del Pew.

En las últimas décadas, muchos eran fiscalmente conservadores, pro familia y con ganas de ver a sus ciudades ponérsela difícil al crimen. Las encuestas realizadas por el Consejo de Relaciones Americano-Islámicas (CAIR, por su sigla en inglés) y la American Muslim Alliance, a raíz de la elección de Bush en el 2000, encontró que entre 72 y 80% de los musulmanes encuestados dijo que había votado por él. Pero después de los ataques del 11 de septiembre del 2001, y la retórica de Bush sobre la religión y la decisión de invadir Irak y Afganistán, la mayoría comenzó a votar por los demócratas.

Los musulmanes son generalmente menos políticamente activos; sólo 62% de los que eran ciudadanos estadounidenses estaba seguro de que estaba registrado para votar, en comparación con 74% de los estadounidenses adultos en general, según Pew.

Para llegar a esos votantes, la campaña de Clinton ha nombrado a dos coordinadores de enlace musulmanes para trabajar con Mitha, y la campaña también ha enviado a Keith Ellison, el primer musulmán elegido en el Congreso, y Huma Abedin, el asesor cercano de Clinton y subdirector de campaña, a los estados indecisos clave en todo el país.

Ellison estima que se ha reunido con al menos 10 grupos musulmanes desde la convención de julio. Un lunes por la mañana, se presentó en una pequeña oficina médica en Orlando, donde la campaña telefónica con los musulmanes estaba a punto de comenzar, y enlistó las razones por las que este grupo debería votar por Clinton.

Ella ha luchado por los derechos de los niños, dijo. Se puso del lado de Abedin cuando Trump la atacó. Y se ha salido de su agenda para encontrarse con los musulmanes, dijo Ellison, deteniéndose en su distrito natal de Minneapolis para reunirse con líderes de la comunidad estadounidense de Somalia.

“La campaña de Clinton es más inclusiva con la comunidad musulmana que cualquier campaña presidencial jamás vista”, dijo al grupo de voluntarios, que incluía médicos, abogados, estudiantes universitarios y estadounidenses provenientes de Palestina, Guyana y Kenia, entre otros.

Uno de los retos de Clinton es la diversidad de la población musulmana. Casi un tercio de todos los musulmanes estadounidenses son negros, según Pew, algunos de ellos con raíces profundas en la secta típicamente americana de la Nación del Islam. Otros —aproximadamente ocho de cada 10— son inmigrantes o hijos de inmigrantes. Los musulmanes estadounidenses provienen de diferentes orígenes étnicos, lingüísticos y culturales; abarcan todo el espectro económico y tienen opiniones y prioridades que pueden ser muy divergentes en temas de política.

Algunos, como Sultan, incluso son propensos a votar por Trump, quien ha pedido la prohibición de los inmigrantes musulmanes y vigilancia en las mezquitas. “Conozco, personalmente, a tres doctores” que piensan votar por él, dijo Azhar Subedar, un erudito islámico, a Mitha en Tampa.

La campaña de Trump no respondió a la pregunta sobre si también está tratando de atraer a los votantes musulmanes o si los considera un potencial punto de inflexión en cualquiera de los estados indecisos.

En este ciclo, los esfuerzos por conseguir votos están surgiendo en las comunidades musulmanas. La campaña de Clinton, Emerge USA, el Instituto Árabe Americano con sede en Washington, el CAIR y una serie de organizaciones locales, incluyendo mezquitas, han hecho campañas de registro de votantes, foros de candidatos y bancos de teléfono.

“Obviamente, esta elección tiene un sentido de urgencia que no hemos sentido antes”, dijo Muna Jondy, un activista estadounidense sirio y abogado de Flint, Michigan. “Porque no es sólo una opción entre un republicano y un demócrata. Es entre un fascista y otra persona”.


El factor de Trump “no funciona con todo el mundo,” dijo James Zogby, presidente del Instituto Americano Árabe, que se desempeñó como asesor de campaña de Sanders.

El apoyo a Sanders entre los votantes musulmanes era “enorme”, dijo Ellison, que también lo respaldó. La página de Facebook Musulmanes por Bernie 2016, con 7,465 likes, todavía existe. El grupo de Musulmanes por Hillary 2016 tiene 820 seguidores. El de Trump tiene 428.

Los partidarios de Sanders dicen que, a diferencia de Clinton, el senador de Vermont habló sobre preocupaciones clave para los votantes musulmanes, como la ocupación israelí del territorio palestino.

“Fue un tema que siempre ha existido en nuestra comunidad”, dijo Nuren Haider, de 31 años, quien es candidato a comisionado del condado de Orange en Florida. “Pero él lo llevó a los reflectores”, dijo Mohammad Shair, un estudiante de 23 años de edad, que ahora planea votar por el candidato del Partido Verde, Jill Stein.


Ellison intenta recordar a los musulmanes que apoyaron a Sanders que Clinton ha hecho mucho bien. Él insiste en que ella lamenta su voto a favor de la guerra de Irak.

“También les digo: ‘Va a haber un presidente, y no va a ser uno de estos candidatos de partidos independientes. Va a ser el demócrata o el republicano’”, dijo.

Esa elección binaria hace que algunos votantes musulmanes “sientan que no tienen otra opción”, dijo Amina Spahic, director regional de Tampa Bay para Emerge USA a Mitha y a los otros que se reunieron en la mezquita en Tampa.

Mubarak, el abogado de Tampa, dijo que lamentaba sus votos para Barack Obama y que lo considera culpable por el aumento de la vigilancia federal hacia los musulmanes. Quiere creer que Clinton sería diferente. Sin embargo, “el problema es que hemos sido atacados antes tantas veces”, dijo, “y francamente estamos cansado de ello”.


Para esos votantes, las declaraciones de Clinton sobre estas cuestiones proporcionan poca tranquilidad.

La explicación en la página web de la campaña sobre su postura de la lucha contra el terrorismo comienza con las palabras “yihadistas radicales” —un término que algunos activistas musulmanes dicen que estigmatiza al islam—. Su página de seguridad nacional hace una prominente referencia a “proteger a Israel”, pero ninguna referencia similar a los palestinos y sirios, que algunos votantes dicen les gustaría ver. En un discurso en marzo para el Comité de Asuntos Públicos de Estados Unidos-Israel, un grupo de choque que se alinea con la derecha israelí y es rechazada por muchos judíos liberales americanos hizo referencia dos veces a “terroristas palestinos”.

Ghazala Salam, una delegada de Clinton en la Convención Nacional Democrática en julio, y que preside el Caucus Demócrata Musulmán en la Florida, dijo que la exsecretaria de Estado es simplemente la más calificada para hacer el trabajo. Si te gusta del todo sus políticas o no, dijo Salam, ella sabe cómo tratar con el mundo exterior.

Los votantes musulmanes escépticos se “están acercando”, dijo ella, y lo que hagan próximamente será fundamental para el futuro de la participación de los musulmanes en la política de Estados Unidos.

Si los musulmanes hubieran sido más políticamente comprometidos antes de la campaña del 2016, “no habríamos oído a una persona como Donald Trump salir y decir abiertamente las cosas que dijo acerca de los musulmanes”, dijo Salam. “Para que esto no suceda de nuevo, tenemos que tener participación activa en todos los niveles de gobierno”.


Fuente: http://eleconomista.com.mx/internacional/2016/09/17/clinton-intenta-atraer-votantes-musulmanes

1 comentario:

  1. es todo una farsa, todo está pactado. El ciudadano de a pie solo llega a ver el Club Bilderbeg, las altas y herméticas logias masónicas de Inglaterra y EEUU, el proyecto MK Ultra, los Chemtrail, el Hark, pero hay mucho más y más oculto. No hay ninguna democracia en el mundo, es todo un guión que siguen para controlar las masas. Todos ellos pertenecen al lado de las sombras, solo podemos esperar protección y perdón de Hashem, no olvidar su ley y de esta forma estaremos siempre salvos.

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