miércoles, 21 de septiembre de 2016

Un refugiado sirio en Alemania arroja a sus hijos por la ventana

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La esposa le había pedido “mayor libertad” para llevar una vida occidental. El hombre no lo aceptó y, tras discutir con ella en el centro donde se encontraban, arrojó a dos de sus hijos por la ventana.


El proceso de integración promovido por Angela Merkel para los cientos de miles de refugiados que han llegado al país no termina de dar sus frutos. En la jornada del lunes, las Fuerzas de Seguridad lograban detener a un refugiado, el cuarto en apenas a una semana, que había combatido con el grupo terrorista Al Nusra antes de abandonar Siria.

La controvertida política migratoria de Merkel ha provocado el colapso en muchas ciudades y numerosos incidentes en los centros de internamiento, donde miles de personas se encuentran esperando a conocer si cumplen los requisitos para recibir la condición de refugiados. Entre tanto, la violencia se ha convertido en tónica habitual y los efectivos de seguridad se encuentran desbordados.

Este martes se ha hecho público uno de los sucesos más graves acaecidos en un centro de internamiento hasta ahora. Un refugiado sirio arrojó a sus hijos por la ventana tras una discusión con su mujer, que le había reclamado mayor libertad, tratar de adaptarse al país y llevar una “vida occidental”.

Los hechos tuvieron lugar en el centro de Lohmar, donde los agentes desplazados vieron a dos de los hijos caer desde la ventana del primer piso del edificio. Cuando los facultativos llegaron a la zona, encontraron a los pequeños con heridas graves. Un tercer hijo fue devuelto a su madre después de ser atendido por heridas leves.

El niño, de cinco años, y su hermana, de siete, sufrieron un traumatismo craneoencefálico y heridas de diferente gravedad en piernas y brazos. En el momento de la detención, el refugiado no opuso ninguna resistencia y no tuvo reparos en admitir los hechos.

Los fiscales que investigan el caso reconocen que el hombre explicó que “procedían de Siria y allí las mujeres no pueden llevar este tipo de vida”, en referencia a las peticiones de su esposa. “Yo no deseo vivir aquí, no puedo aguantar ni un día más”, sentenció.

No obstante, no es el primer incidente que este sirio protagonizaba en el centro. Unos meses antes fue juzgado por un delito de lesiones tras atacar, armado con una cacerola, a otro solicitante de asilo.
‘El trabajo y el idioma no bastan’

Por su parte, Thomas de Maizière ha advertido que trabajar y hablar la lengua del país de acogida es necesario pero no basta para la integración de los refugiados: hace falta también un sentido de "pertenencia" a la sociedad. Unas declaraciones muy llamativas, teniendo en cuenta que se trata de la mano derecha de Merkel y de uno uno de los principales propulsores de la política de puertas abiertas.

“La mano de obra nos vendrá muy bien”, aseguraron entonces las autoridades alemanas como argumento para proclamar el Welcome Refugees, sin tener en cuenta las consecuencias de acoger a más de un millón de personas sin control.

Un año y medio después se ha demostrado que este argumento era falso y las empresas del DAX, otro de los órganos en los que Merkel cuenta con clara preeminencia, sólo han contratado a 63 refugiados. “Les falta formación”, se han justificado ahora.

En este sentido, el ministro de Interior alemán ha recordado que hay muchos extranjeros que tienen un trabajo y hablan el idioma, pero que “viven apartados de la sociedad en comunidades nacionales sin apenas interactuar con los alemanes”.



“No es un proceso de integración real”, ha sentenciado De Maizière, que ha pedido a los inmigrantes "mantenerse curiosos" para aprender, "realismo" frente a las altas expectativas y "paciencia" con los procedimientos burocráticos y el proceso de integración.

GACETA

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