jueves, 27 de octubre de 2016

Los alemanes abandonan su país por temor a los refugiados islámicos.

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Los alemanes abandonan su país ante la avalancha de refugiados


"Una pareja heterosexual, con hijos y que no profesa el islam no interesa a nadie", ha denunciado una ciudadana de Múnich que no quiere seguir sufriendo las consecuencias de la política migratoria de Angela Merkel y se plantea abandonar la ciudad.

Alemania ha sido, en los últimos meses, una de las víctimas de la "relación clara" que existe entre el terrorismo y la inmigración ilegal que está azotando a Europa. El pasado 18 de julio un refugiado afgano de 17 años atacó a hachazos a los viajeros de un tren en Würzburg -cinco de ellos resultaron heridos- y ni una semana había transcurrido cuando un solicitante de asilo sirio detonó una bomba en Ansbach y causó quince heridos. Ambos buscaban una matanza y actuaron bajo las órdenes del Estado Islámico.

'Una pareja heterosexual, con hijos y que no profesa el islam no despierta el interés de nadie'

Estos ataques islamistas sufridos en Alemania han incrementado la sensación de inseguridad de los ciudadanos, que no quieren continuar sufriendo las consecuencias de la política migratoria de Angela Merkel. La masiva llegada de refugiados al país bávaro ha obligado a miles de alemanes a abandonar su patria. Es el caso de una mujer casada y con dos hijos que se ha planteado la posibilidad de huir de Múnich porque, lamenta, "una pareja heterosexual, casada y con dos hijos, con trabajo, sin discapacidades y que no profesa el islam no despierta el interés de nadie".

Así se ha pronunciado esta madre alemana en una carta dirigida al alcalde de Múnich, Dieter Reiter, y difundida el pasado 21 de octubre por el diario Tageszeitung. La mujer, de 35 años, relata cómo una mañana acudió a un desayuno de mujeres organizado por el Ayuntamiento de la ciudad. Allí, recuerda, "me reúno con unas seis u ocho madres, algunas con sus hijos. Todas ellas llevaban velo y ninguna hablaba alemán. Los organizadores del evento me informaron enseguida de que probablemente me resultaría difícil integrarme allí (¡con esas exactas palabras!). Debí señalar que yo era alemana. Hablo alemán con fluidez y no llevo velo".

Denuncia en la misiva -también recogida por el Instituto Gatestone- que no pudo hablar en alemán con nadie y que nadie tenía interés en hacerlo, a pesar de que el objetivo de ese encuentro era promover la integración. "Después pregunté sobre el almuerzo con las familias y me avisaron de que se haría en salas separadas: los hombres por un lado y las mujeres por otro. Al principio pensé que era una broma, pero por desgracia no lo era", lamenta.
No se siente 'bien recibida' en su propio país

"¿Cómo puede tolerar el Ayuntamiento de Múnich algo así?", se pregunta, a la vez que muestra su indignación al explicar que le advirtieron que "no podía incluir cerdo en la cesta de la comida de mi hijo". "¡¿Oigan?! ¡Que estamos en Alemania!", recuerda.

La mujer -que dice haber "perdido la paciencia"- ha admitido que no se siente "bien recibida" en su propio país y ha lamentado que "nuestra familia no encaja aquí". "Mi marido dice que se siente como si fuéramos la minoría más numerosa, sin un lobby que nos defienda. Para cada grupo hay una institución, un centro, un interés público... pero para nosotros, una pareja heterosexual, casada y con dos hijos, con trabajo, sin discapacidades y que no profesamos el islam no hay ningún interés de nadie", ha denunciado.

Finalmente cuenta cómo en el colegio de sus hijos la tacharon de "xenófoba" cuando puso en conocimiento de la dirección del centro que estaban barajando la posibilidad de abandonar la ciudad por los motivos antes expuestos. Denuncia que fue "atacada con vehemencia".
138.000 alemanes abandonaron el país en 2015

Tal y como recoge el Instituto Gatestone, el pasado año fueron 138.000 los ciudadanos alemanes que decidieron salir del país y que la cifra en 2016 será mayor. La agencia de estadística alemana Destatis no revela las causas, pero la realidad revela que ha sido la "generosidad mal entendida" de Angela Merkel ante la crisis migratoria lo que ha motivado que los barrios alemanes vean cómo sus vecinos de toda la vida deciden marcharse.

El Gobierno alemán estimó que este año llegarán al país medio millón de solicitantes de asilo, después de los casi 1,1 millones que entraron en 2015. En octubre de 2015, alrededor de 800 ciudadanos se manifestaron frente al Ayuntamiento de Kassel/Lohfelden para mostrar su rechazo a la construcción de centros de acogida de refugiados en el municipio. Las autoridades alemanas -lejos de defender la forma de vida, la cultura y las tradiciones cristianas de Europa- no tuvieron reparos en responder a los detractores de la política migratoria del Gobierno que "son libres de irse de Alemania cuando quieran".
Mudanza a Hungría

Muchos de los alemanes que se ven obligados a huir ante las graves consecuencias de la política de puertas abiertas de Angela Merkel deciden instalarse en Hungría. El primer ministro húngaro, Viktor Orbán, sí es consciente de la necesidad de restablecer el orden europeo y de defender al pueblo de las políticas de Bruselas y no aceptará las cuotas de refugiados aprobadas por la UE -un plan de reparto solidario de refugiados con el que Bruselas, ha denunciado, viola las leyes nacionales-.

Un reportaje de la revista Focus publicado el pasado mes de mayo recogía el testimonio de un agente inmobiliario que desempeña su trabajo en una ciudad próxima al Lago Balatón, un conocido destino turístico situado en el oeste de Hungría. Este asesor aseguró que el 80% de los alemanes que ha buscado alojamiento allí afirma que los motivos fundamentales de su marcha de Alemania son los efectos de la crisis migratoria.

Fuente:  Gaceta.

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