miércoles, 16 de noviembre de 2016

Brujería y judaísmo

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Si la magia y las artes ocultas existen, ¿Por qué son tan malas?


por Rav Aarón Lopiansky

La mayoría de los niños se emociona con las historias de brujas y demonios, con Harry Potter y Lord Voldemort. En un mundo seco y racional, esas fuerzas misteriosas le agregan un toque de diversión y excitación a la vida, además de estimular la imaginación. Les permiten a los niños sentir que hay una forma de vencer a un despiadado e insensible sistema.

¿Naciste pobre y no tienes la culpa? No hay problema: un hada mágica vendrá a tu puerta y te dará la fortuna que tanto deseas. ¿Un matón te está atormentando sin piedad? Alguien hará un hechizo que lo convertirá en ardilla por el resto de su vida.

Las películas de terror les dan una inyección momentánea de excitación y terror a los adolescentes junto con una fatídica ilusión de que quizás hay algo de cierto en la trama.
Tres enfoques generales

Cuando una persona madura, comienzan a surgir tres enfoques generales respecto a lo oculto y otras fuerzas extrañas.

Primero están las mentes serias y racionales que se ríen de todo. Para ellas, el mundo es racional y cuantificable y todo lo demás es una absoluta basura.

    El mundo tiene una dimensión espiritual con misterios que no podemos comprender.

Hay un segundo grupo de personas, que tienden a ser espirituales, artísticas, poéticas, etc., las cuales sienten que el mundo tiene una dimensión espiritual y que existen todo tipo de fuerzas y misterios que la razón no puede comprender. El mundo de esta gente incluye la lectura de las hojas de té, el tarot, las bolas de cristal y las predicciones psíquicas.

El tercer grupo corresponde a las personas profundamente religiosas, cuyo entendimiento es que hay una gran batalla en el mundo entre dos fuerzas: el bien y el mal. El capitán del equipo bueno es Dios, y es ayudado por una muchedumbre de ángeles, santos, mártires, etc. El capitán del equipo malo es el diablo, y es ayudado por demonios, espíritus malvados y políticos. Su mundo se ve particularmente amenazado por los libros como Harry Potter, principalmente por la severidad con que la Biblia trata a la hechicería.
La visión judía

Ninguna de esas tres formas de ver el mundo se alinea con el judaísmo. ¿Cuál es la opinión de la Torá respecto a la hechicería?

La Torá tiene una actitud muy negativa respecto a la hechicería en sus varias formas. Como está escrito:

"A una hechicera no dejarás vivir" (Éxodo 22:17).

"Cuando vengas a la Tierra que te da Hashem, tu Dios, no aprenderás a actuar de acuerdo con las abominaciones de esas naciones. No se hallará entre ustedes… ningún brujo, nadie que lea presagios, ningún hechicero… o que consulte a los muertos. Pues todo el que hace esto es una abominación para Dios, y a causa de estas abominaciones Dios expulsa a las naciones de ante ti” (Deuteronomio 18:9-12).

Pero, ¿por qué? ¿Qué tienen de malo estas cosas?

El enfoque denominado el “diablo vs. Dios” es aborrecido por el judaísmo por causa de su inherente dualismo. Dios es Uno, y sólo Uno. Actúa de diferentes maneras, pero no hay dos bandos.

El judaísmo sí habla del Satán/diablo, pero considera que el Satán es un emisario de Dios que pone a prueba la sinceridad de las acciones del hombre, la fortaleza de sus convicciones y el vigor de su moral. Si bien este diablo pareciera tentar al hombre para que haga lo equivocado, no es inherentemente un ser malvado, sino que realiza una operación encubierta en la que aparenta tentar hacia el mal, pero en realidad está trabajando para Dios. Una lectura rápida del comienzo de Job transmite este mensaje: Dios envía al Satán para poner a prueba la rectitud de Job.

Tal como un dentista o un doctor ponen a prueba la firmeza de un hueso o de la carne y como un ejército pone a prueba la integridad y fidelidad de sus agentes de inteligencia, de la misma manera Dios pone a prueba al hombre. Una prueba tiene el poder de revelar el valor real de las acciones de una persona, demostrando cuál es su verdadero nivel.

Entonces, si la magia y lo oculto existen, ¿por qué son tan malos?
Magia buena, magia mala

También encontramos la mención de muchos tipos de “magia buena” en las fuentes talmúdicas, como las bendiciones, los amuletos, etc. ¿Cómo podemos distinguir entre los dos tipos de fuerzas espirituales?

El enfoque más aceptado es el de Najmánides, el gran pensador del siglo XII. Trataremos de adaptar y explicar su enfoque.

Si bien Dios fue el único creador del universo, Él creó un sistema autónomo que llamamos ‘naturaleza’, el cual sirve de intermediario entre Dios y el hombre.

El sistema de la naturaleza es independiente y tiene sus leyes, sus causas y sus efectos. Dado que este sistema puede utilizarse sin la asistencia directa de Dios, permite una especie de ateísmo: es fácil pensar que el sistema funciona por sí mismo, independiente de Dios. La gravedad, la inercia, el electromagnetismo, etc., funcionan tanto si la persona es recta como si es pecadora. Una persona que se deja engañar por el fenómeno de la naturaleza sin preguntarse sobre su causa, es engañada por el sistema y termina creyendo que Dios no existe.

    El mundo de lo casi espiritual puede quebrar las reglas de la naturaleza por medio de los milagros y la magia.

Entre Dios y este mundo de la naturaleza hay otro puente, al cual llamaremos lo ‘oculto’ o lo ‘casi espiritual’, el cual tiene la capacidad de cambiar y torcer las reglas de la naturaleza por medio de milagros, magia, etc. Si bien este mundo casi espiritual es más elevado que la naturaleza, sigue sin ser Divino. También tiene sus reglas y leyes operativas. Quizás sea más poderoso que el mundo físico, pero con certeza no es omnipotente.

¿Podemos utilizar este mundo de la misma manera que podemos hacer uso del mundo físico?

Najmánides dice que por lo general Dios no quiere que utilicemos este mundo. Dios quiso que tomemos conciencia de Su existencia dentro del mundo natural y por medio de sus fenómenos. Quien subvierte el sistema natural utilizando constantemente el mundo sobrenatural está yendo en contra de la voluntad de Dios.

En las ocasiones en que algunas personas santas han utilizado fuerzas sobrenaturales, siempre han enfatizado que los milagros sólo demuestran la omnipotencia de Dios para pasar por sobre los fenómenos naturales. Esto es similar (aunque ciertamente no lo mismo) a los milagros que hizo Dios para Israel en Egipto con el objetivo de establecer ciertas verdades Divinas. Cuando una persona justa utiliza ocasionalmente la intervención Divina, refuerza esas grandes verdades.
Peligro de equivocarse

Es en este punto que existe el peligro de las grandes equivocaciones. Quien se da cuenta que las leyes de la naturaleza son insuficientes por sí mismas para explicar el mundo, se encontrará con este mundo más espiritual y conocerá una variedad de ‘seres espirituales’. Si entiende que son agentes de Dios, entonces la experiencia se volverá verdaderamente espiritual. Pero si se equivoca y cree que son independientes de Dios, ¡entonces comenzará a hacer idolatría! Por lo tanto, esas fuerzas se convierten en una fuente para el mal cuando son vistas como un poder alternativo a Dios.

Quizás la mejor ilustración de este enfoque dual es inherente a la historia de la serpiente de cobre:

“El pueblo habló en contra de Dios y de Moshé… y Dios envió a las temibles serpientes en contra del pueblo y éstas mordieron al pueblo. Una gran multitud de Israel murió… y Dios le dijo a Moshé: “Hazte una serpiente temible [de cobre] y ponla sobre un mástil, y ocurrirá que todo el que fue mordido la mirará y vivirá”. Moshé hizo una serpiente de cobre y la colocó sobre el mástil; y ocurría que si una serpiente había mordido a un hombre, éste miraba a la serpiente de cobre y vivía” (Números 21:5-9).

La Mishná (Rosh Hashaná 29a) pone esto en perspectiva:

¿La serpiente curaba o mataba? [La verdad es que] cuando Israel miraba hacia el Cielo y dirigía su corazón hacia su Padre Celestial [eran sanados]; cuando no, eran eliminados.

Aquí tenemos ambas facetas de lo sobrenatural: al principio, la naturaleza milagrosa de la serpiente hacía que las personas se dieran cuenta de que la plaga provenía de Dios y trataban de mejorarse a sí mismas. En ese caso, fue una experiencia espiritual positiva.

Posteriormente las cosas empeoraron y la serpiente, en lugar de ser un medio para el reconocimiento de Dios, se convirtió en un punto focal, es decir, en la maravillosa serpiente curadora independiente del poder de Dios. Eso es idolatría. Por esta razón, muchos cientos de años después, el Rey Ezequías hizo que esta serpiente de cobre fuera destruida: porque la gente la trataba como un ídolo.
Entendiendo la idolatría

La idolatría es la percepción de que hay muchas fuerzas con muchos poderes sobre la humanidad que podrían actuar incluso sobre Dios. El idólatra cree que puede llegar a utilizar estos poderes en contra de Dios si tan sólo supiera cómo arrebatárselos.

Es como si el poder de Dios yaciera en una pistola que Él tiene en Su mano. El idólatra cree que si pudiera sacarle a Dios la pistola de la mano, entonces tendría ese poder; equipara los hechizos de la brujería con la capacidad de doblegar a Dios.

El mejor ejemplo de este pensamiento es el malvado profeta Bilam, a quien la Torá denomina hechicero. Él era una persona muy sabia en esta área. Se la pasaba tramando usar el mundo de la magia en contra de Dios. Creyó que entendía la mente de Dios y que, con suficiente manipulación, ¡podría superarlo!

En un aspecto, esta es la peor forma posible de idolatría. Por un lado, la persona tiene algo real. No es una roca extraña que una mente primitiva fantaseó que era un dios, sino que es un poder que realmente funciona. Pero de todos modos es esencialmente falso, porque nada es independiente de Dios.

    La prueba de fuego de la espiritualidad es la moralidad. Sin moralidad, toda espiritualidad es falsa o malvada.

Para nosotros, la prueba de fuego de la espiritualidad es la moralidad. Toda forma de espiritualidad que no le presenta exigencias morales a la persona, que no busca acercarlo a Dios ni materializar el potencial Divino del hombre, es falsa o malvada.

Si una persona practica ritos ocultos cuyo contenido es un mascullo de palabras extrañas, costumbres bizarras o ritos insólitos, entonces estos ritos o bien son falsos o bien son malvados. Por lo general son falsos, pero en los casos en que ha aprovechado esos poderes, son malvados porque la persona los ha divorciado de Dios.

Los grandes rabinos que realizaron actos sobrenaturales los utilizaron para transmitir un mensaje sobre Dios. Les ordenaban a las personas reconocer al Creador, desarrollar su carácter, ser amables con los demás, ser honestos y fieles, gobernar sus instintos, etc. En el contexto amplio de Dios, la Torá y la moralidad, esos inusuales milagros fueron realmente revelaciones Divinas.

Fuente: Aish Latino.

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