martes, 22 de noviembre de 2016

La audacia de una mujer llamada Miriam.

PUBLICIDAD










PARASHAT BESHALAJ: La audacia de Miriam


Perashat haShabua


ותקח מרים הנביאה את התוף בידה

El presidente norteamericano Barack Obama escribió un libro muy famoso llamado en inglés “The audacity of Hope”, que en español se traduciría  como “La audacia de la esperanza”. En ese libro Obama habla de su carrera personal desde organizador comunitario hasta candidato a Presidente. Y la principal idea del libro se concentra en que una persona de raza negra se atrevió a soñar que algún día podría ser elegido presidente de Estados Unidos.  Más allá de lo que uno piense acerca del desempeño del presidente Obama en su administración, no deja de ser sorprendente que alguien haya tenido la “audacia de soñar” en algo tan poco factible.

Pero creo que el titulo “La audacia de la esperanza”, que para mí es lo más atractivo del libro, podría haber sido escrito previamente acerca de la vida de otra persona, y debería haber llevado el subtitulo: “La historia de una mujer llamada Miriam”.  Miriam, la hermana de Moshé (Moisés), fue probablemente la persona más optimista en la historia de Am Israel.  Creo que cuando nuestros Sabios dicen que los judíos fuimos liberados de Egipto gracias al mérito de las mujeres virtuosas, se estaban refiriendo especialmente a Miriam.
La carrera de Miriam como profetisa del optimismo comenzó a una temprana edad: cuando era un niña. En ese momento su padre Amram, que era un líder muy respetado en la comunidad judía, decidió que a partir del decreto de Faraón que ordenaba matar a todos lo varones judíos recién nacidos, se iba a separar de su esposa para no traer más hijos al mundo. ¿Para qué tener más hijos, para verlos morir? Razonaba Amram.   Todos los demás hombres judíos escucharon a Amram y desde la desesperación, decidieron que todos los maridos judíos dejarían de traer hijos al mundo, para no ver morir a sus pequeños hijitos. Pero allí donde todos veían muerte, desesperanza y pesimismo, una mujer, una pequeña niña llamada Miriam veía las cosas desde una perspectiva diferente.  Miriam visualizaba la posibilidad de un futuro mejor. Y le dijo a su padre: “El Faraón condenó a morir sólo a los niños varones, pero tus actos y tu ejemplo condenará a la extinción también a las mujeres de Israel”. Las palabras de Miriam tuvieron un gran impacto en su padre. Amram volvió con su esposa Yojebed. Y así nació Moshé.  Y todos los Yehudim siguieron su ejemplo. Y así Israel se salvó de su auto-extinción. Gracias a la audacia de una pequeña niña llamada Miriam.

Cuando nació Moshé, y antes de que los oficiales egipcios lo arrebataran de las manos de su madre para alimentar con él a los cocodrilos, Yojebed, su mamá, lo llevó al rio Nilo. ¿Qué hizo Yojebed? De acuerdo al texto bíblico (peshat) luego de colocar la canastilla con su bebe en el rio, Yojebed desaparece de la escena. Quizás fue por el mismo motivo que Hagar se alejo de su hijo cuando este estaba por morir, para no verlo morir….  Pero cuando todos veían el inevitable final, una joven adolescente llamada Miriam,  hermana de Moshe, tuvo la audacia de tener esperanza. Y guiada por  un optimismo “ilógico”, o profético, siguió a la canastilla de Moshé arrastrada por la corriente. Su increíble profecía se cumplió.   Y Moshé fue rescatado por la última persona que hubiéramos imaginado: ;a propia hija del Faraón.  Y allí se hizo presente Miriam, y le sugirió a la madre adoptiva que el bebe fuera amamantado por una mujer hebrea, antes de llevarlo al palacio. Lo que a veces no notamos es que fue gracias a la providencial intervención de Miriam que Moshe fue criado por su propia madre ¡ y así supo que él era Yehudí! Y así fue como un día decidió salir a ayudar a sus hermanos….   Fue gracias a miriam que nació Moshe , y fue gracias a Miriam, y a su obstinado optimismo que Moshé supo que era Yehudí. Fue gracias a Miriam que Moshé se trasformó en el líder del pueblo judío.

En la Parashá de esta semana encontramos otra evidencia del increíble espíritu optimista de Miriam. Como todos sabemos, la salida de Egipto fue presurosa. Casi sorpresiva. “Hay que salir YA, en medio de la noche. Y hay que viajar con lo que llevamos puesto y dejar todo lo demás atrás.” Los hombres piensan principalmente en llevar las cosas de más valor…. y las mujeres, me imagino, habrán pensado en la comida para su familia.   Como todos sabemos, no había tiempo ni siquiera para esperar que la masa del pan fermente.  En ese momento uno piensa en con mucho miedo en los desconocidos peligros de esta aventura:” ¿Podremos realmente salir de Egipto y ser libres? Y si por casualidad salimos ¿qué peligros nos esperan en el desierto? ¿Tendremos comida, agua, sombra? ¿Qué pasa con los animales, serpientes, escorpiones? Y que pasa con los pueblos que viven en el desierto? Nos podrían atacar o esclavizar otra vez. Y si de casualidad llegamos a la tierra de Canaan, ¿cómo la vamos a conquistar? Dicen que es una tierra de guerreros despiadados y de gigantes…” . A la hora de salir de Egipto todos, con mucho miedo, pensaban en los riesgos de lo desconocido y en los peligros de la travesía.   Todos, con una excepción: Miriam.  Cuando Miriam hizo sus valijas, lo primero que preparó fueron sus TUPIM (un instrumento musical, una especia de “pandereta”) ¿Pero para qué van servir la panderetas? Se habrán preguntado sus vecinas, que al final siguieron su ejemplo, ¿para que llevar cosas de más?   Una vez más, cuando todos veían peligros y dificultades e imaginaban un escenario incierto y problemático, Miriam se atrevió a pensar distinto.  Miriam tomó las panderetas porque pensó en celebrar.  Quizás todavía no sabia que haShem iba a derrotar a los egipcios o que iba a abrir el mar. Pero aunque no estaba segura de qué era lo que exactamente se festejaría,  tuvo la audacia de pensar en la libertad y en la victoria. Y se dijo a sí misma: “Hay que estar preparada para celebrar, para cantarle a HaShem, para agradecerle por todo lo que hizo por nosotros.” Y así fue. Y nuestra Parashá cuenta que cuando el pueblo de Israel cruzó el mar Miriam salió con sus TUPIM a celebrar la libertad e invitar a todos a cantar en agradecimiento a HaShem.

Al salir de Egipto, cuando todos imaginaron los peligros de la travesía, Miriam tuvo la audacia de la esperanza. Miriam visualizó la libertad, la victoria, la celebración y la gratitud a HaShem.




No hay comentarios.:

Publicar un comentario

deja tu comentario aqui

Unete Facebook