domingo, 13 de noviembre de 2016

¿Qué les ocurrió a los judíos de arabia?

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Una historia que debería estremecer a todo judío.


¿Sabías que Arabia Saudita albergó alguna vez una próspera comunidad judía? Durante casi mil años (tres veces más que el tiempo que los judíos han estado en Estados Unidos), los judíos vivieron en los oasis de Teima, Khaibar y Yatrib (conocida posteriormente como Medina), en la Península Arábica del norte. De acuerdo al Dr. Hagai Mazuz, un orientalista especializado en lenguaje árabe, Islam y cultura islámica, "La comunidad judía del norte de Arabia fue una de las comunidades judías más grandes en la historia del pueblo judío"1.

Eran poderosos y ricos; eran respetados por las tribus árabes locales gracias a su religión, cultura, erudición y alfabetización. Construyeron castillos en la cima de las montañas y desarrollaron productivas plantaciones. Tenían poderío militar, caballos y armamento avanzado. Y fueron aniquilados casi por completo en unos cuantos años.

Su historia debería hacer que todo judío se estremezca.

Los judíos de Medina estaban divididos en tres grupos: los Banu Qaynuqa eran herreros, fabricantes de armas y orfebres. Los Banu Nadir tenían plantaciones de dátiles. Los Banu QuaryUa eran mercaderes de vino. Estos grupos discutían a menudo, y en ocasiones, la hostilidad entre ellos llevaba incluso a peleas.

Cuando Mahoma huyó de la Meca, en el año 622, fue a Medina. En un principio hizo una alianza con los judíos. Estudió en sus salas de estudio y adoptó muchas de sus costumbres para su incipiente religión (como no comer cerdo). Pero cuando, después de dos años, no pudo convencer a los judíos para que lo aceptaran como profeta y se convirtieran a su religión, su actitud se volvió hostil. Les instruyó a sus amigos que asesinasen y decapitasen a Kabn Ibn al-Ashraf, un conocido poeta judío, jefe de los Banu Nadir (los plantadores de dátiles) y les ordenó a sus seguidores: "Maten a todo judío que puedan"2.

Luego Mahoma sitió a los Banu Qaynuqa (la tribu de herreros), sabiendo que las otras dos tribus judías no irían en su ayuda. A pesar de que los Banu Qaynuqa eran guerreros proficientes, la falta de comida y agua que generó el sitio los debilitó hasta el punto de tener que rendirse.

¡Detén la historia aquí! Si yo estuviera leyendo un guión de Hollywood con esta trama, lo rechazaría por ser surrealista y absurdo. He aquí que Mahoma, el protagonista, ha declarado abiertamente su intención de matar a todo judío y ha comenzado su campaña de asesinato con la horrorosa degollación del líder de la tribu de los plantadores de dátiles.

    ¿Es la unidad judía una píldora tan amarga que los judíos preferirían tragar cianuro primero?

Las fuerzas de Mahoma eran, en ese punto, más débiles que lo que hubiesen sido las fuerzas judías combinadas. ¿Por qué los granjeros y los mercaderes de vino no se unieron para terminar el sitio y salvar a los herreros? ¿Cómo pudieron quedarse de brazos cruzados y dejar que sus hermanos murieran? Incluso si odiaban a sus hermanos judíos, seguramente debieron haberse dado cuenta que unirse para erradicar a las fuerzas asesinas de Mahoma sería para su propio bien en el largo plazo. ¿Y se supone que estos eran los “inteligentes” judíos? Burlándome, mandaría esta película a la papelera de reciclaje.

Sin embargo la historia humana es menos sensible que Hollywood. Las otras dos tribus judías no hicieron nada para salvar a los herreros judíos. Después de su rendición, Mahoma quiso asesinar a la tribu conquistada, pero su aliado Abdula Ibn Ubay evitó la masacre y éstos, en cambio, fueron exiliados a Edri (ahora en Jordania).

Mahoma confiscó todos sus bienes. Y un año después, fortalecido por la riqueza judía que había capturado, Mahoma fijó su atención en la siguiente tribu judía: los plantadores de dátiles. Para asegurarse de que la tribu de los mercaderes de vino no fuera al rescate de sus hermanos judíos, Mahoma hizo una alianza con ellos.

¡Esto es una locura! El crítico que hay en mí, que ha rechazado muchos complots alocados, no puede admitir este. Los mercaderes de vino tendrían que haberse bebido todo su vino y haberse emborrachado completamente para aliarse con un enemigo de los judíos en contra de su propio pueblo. ¿Es la unidad judía una píldora tan amarga que los judíos preferirían tragar cianuro primero?

Las fuerzas de Mahoma sitiaron a los plantadores de dátiles judíos en el año 625. Al igual que la tribu judía anterior, ellos sucumbieron ante el sitio. Y nuevamente Abdula Ibn Ubay intervino y, en lugar de matar a los judíos conquistados, Mahoma los exilió a la ciudad de Khaibar, la cual de acuerdo a la tradición musulmana era habitada por descendientes de la tribu sacerdotal judía.

Tres años después Mahoma conquistó Khaibar, la ciudad más rica del norte de Arabia. Dado que los musulmanes no sabían nade de agricultura, Mahoma permitió que la mayoría de los judíos viviera como dimmis, ciudadanos oficialmente de segunda clase que debían pagar impuestos exorbitantes. Eventualmente, el segundo califa expulsó a los judíos de Khaibar, obedeciendo la política de Mahoma que sólo permitía que la religión del Islam fuera practicada en Arabia.

De vuelta en Medina, la tribu de mercaderes de vino sólo tuvo dos años para disfrutar de ser los únicos sobrevivientes judíos. Hasta que en el año 627, Mahoma, junto a 3.000 hombres, sitiaron la fortaleza de los judíos. La tribu judía tenía tan sólo 450 soldados entrenados. Como Abdula Ibn Ubay había muerto hacía unos meses, ellos sabían que nadie intercedería en su favor. El líder de los judíos asediados propuso que se convirtieran al Islam o que, similar a lo ocurrido en Masada, mataran a sus propias mujeres e hijos para evitar que fueran violadas y esclavizadas, y luego lucharan contra los musulmanes hasta la muerte. Los judíos rechazaron ambas opciones y ofrecieron rendirse y abandonar Medina.

Mahoma rechazó su oferta. La tribu conquistada de mercaderes de vino, que se había negado en dos ocasiones a ofrecer ayuda a las otras tribus judías asediadas, tuvo la peor suerte de todas. Los niños fueron vendidos como esclavos, las mujeres fueron entregadas a los soldados victoriosos "para uso de los musulmanes", y los hombres (a excepción de tres que aceptaron convertirse al Islam) fueron decapitados en el mercado. De acuerdo a la tradición musulmana, la sangre de los judíos decapitados inundó el mercado de Medina.

Una gran, poderosa y afluente comunidad judía fue destruida en sólo tres años. ¿Fue destruida por las fuerzas de Mahoma o por su propia división interna?

Nuestros sabios dicen que el Templo Sagrado no fue destruido por la superioridad de las fuerzas romanas, sino por sinat jinam, el odio infundado entre los judíos.

"Quienes no aprenden de la historia están condenados a repetirla". Aparentemente, los judíos de Arabia no habían aprendido de nuestra trágica historia.

¿Cuántas veces tendremos que repetirla?

Fuente: Aish Latino
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3 comentarios:

  1. Me ha sorprendido este relato

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  2. Bueno es cierto que la desunion trae destrucción, por eso la tora dice 2 es mejor que uno,un pueblo unido jamas sera vencido,por eso es tiempo de unirnos todos los judíos y los que tenemos ascendentes judios

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  3. Ese maldito "profeta" era una bestia y es el legado de los que estàn. Debieron luego matarlos a todos antes de que esa plaga suguiera inundando la tierra.

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