domingo, 4 de diciembre de 2016

Descubren papiro que confirma a Jerusalén como capital de Judea

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Arqueólogos israelitas revelaron hace unas semanas un papiro de 2700 años de antigüedad que confirma a la ciudad de Jerusalén, como la capital del reino de Judea. El nombre Judea es una adaptación de Judah y Jehud, y corresponde a los territorios al Sur de Israel.


“Esta es la fuente hebraica no bíblica más temprana sobre la existencia de Jerusalén”, destacó la Autoridad de Antigüedades de Israel (AAI), al publicar los hallazgos.


“Pruebas de la paleografía de las letras, y de carbono-14, indicaron que debe ser fechado en el siglo VII a.C., al final del período del Primer Templo. La mayoría de las letras son claramente identificables”, señaló la AAI en conferencia de prensa.

El período del Primer Templo de Jerusalén se refiere a una época anterior a la primera gran destrucción de la ciudad, por parte de los babilonios.

El profesor Shmuel Ahituv explicó que el documento acredita el pago de impuestos o transferencia de bienes hacia los almacenes de Jerusalén, mencionada como la capital del Reino de Judea. Nombra a una sirvienta del Rey, y detalla el estado del envío por parte de una prominente mujer, hacia la capital judía.


La palabra Jerusalén viene mencionada con una letra Yod adicional: Yerushalayim, tal como se pronuncia en el hebreo moderno.

El papiro fue encontrado por la Unidad de Prevención de Robos de la AAI. El equipo lo presentó en la conferencia, señalando que fue robado de una de las grutas del desierto de Judea.

Esta zona está estrictamente vigilada, ya que contiene numerosas cuevas en piedra caliza entre acantilados, los cuales están en la ruta al Mar Muerto.


Ahí se han encontrado valiosos documentos como: Los rollos del Mar Muerto y la cartas de Bar Cochba.


“El documento está hecho de papiro, papel producido a partir de cañas vegetales, y sobrevivió a dos líneas de inscripciones en la antigua escritura hebrea”, agregó la AAI.


“El certificado representa una evidencia extremadamente rara de la existencia de un reino organizado de gobierno en Judá”.

Papiro descubierto en 2016 confirma a Jerusalén como capital de Reino de Judea. (Vídeo Autoridad de Antiguedades de Israel)
Papiro descubierto en 2016 confirma a Jerusalén como capital de Reino de Judea. (Vídeo Autoridad de Antigüedades de Israel)

“El certificado hace hincapié en la centralidad de Jerusalén como la capital económica del reino en la segunda mitad del siglo 7 antes de Cristo. Según la leyenda, Jerusalén durante este tiempo era gobernada por Manasés de Judá”, concluye la AAI.

Jerusalén envuelta de muros y leyendas

En los textos hasta ahora conocidos, por haber sido anexados a la Biblia, se menciona a Josiah como Rey de Judea entre los años 838 y 798 aC., y Manasés, entre los años 797 y 768 aC.

Según la Universidad Hebrea, el siglo VII a.C. fue marcado por cambios críticos para los reyes de Judea. En aquella época sucedió el colapso del Imperio Asirio, que por décadas había ejercido dominio sobre Judea. Esta situación fue explotada por el Rey Josiah, quien anexó  regiones del norte a su reino.


En cambio durante los cincuenta y cinco años en el trono de Manasés, estudios de la Universidad de Oxford, utilizando traducciones independientes de arqueólogos e historiadores, destacan que en su período “se habrían reasentado los pueblos destruidos por los asirios durante el gobierno imperial de Senaquerib y resurgido con un nuevo comercio industrial, fortaleciendo a Jerusalén y a la corona”.

La leyenda dice que Jerusalén era la ciudad de los jebuseos, y que luego fue conquistada por el Rey David de Israel, un milenio a.C. y anexada como capital de su reino, que incluía Judea. Un siglo más Judea se separó, adoptando a la ciudad como su capital.


Jerusalén sufrió el dominio de los Asirios, a quien debió pagar impuestos y posteriormente los babilonios la arrasaron.

Durante el reinado persa de Ciro El Grande, los judíos deportados volvieron y la reconstruyeron. Sin embargo la ciudad sufrió el domino de Alejandro Magno, y luego del imperio Seléucida, para luego seguir el asedio romano y regirse por el Imperio Bizantino.

En el siglo VI pasó a ser conquistada por los Sasánidas, y luego por los musulmanes, que la anexaron a Damasco. En el último milenio numerosas guerras se sucedieron en sus muros con intento de liberarla.

Para evitarlo, el rey sultán otomano Solimán construyó los actuales muros de la ciudad de unos 4,5 kilómetros de extensión, y hasta 3 metros de espesor, con cuatro puertas: la Puerta de Damasco, la Puerta de Sion, la Puerta de Jaffa y la de los Leones, que hoy invitan a los visitantes a recopilar su larga historia.

Fuente: La Gran Epoca

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