sábado, 10 de diciembre de 2016

Golda Meir, la mujer que guio al Estado de Israel.

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Golda Meír, la madre judía del Estado israelí


“El internacionalismo no significa el fin de las naciones individuales. Las orquestas no significan el fin de los violines”. Golda Meir

Golda Meir la líder sionista laborista, diplomática y cuarto Primer Ministro de Israel nació como Golda Mabovitch en Kiev (Ucrania) en 1898. Cuando tenía ocho años su familia emigró a los Estados Unidos y se estableció en Milwaukee, Wisconsin. Se unió a un movimiento juvenil sionista, contrajo matrimonio con Morris Myerson, y, en 1921, inmigró a Palestina, ingresando como miembro al kibutz Merjavia.

En la política sionista laborista, actuó reforzando los esfuerzos diplomáticos, incluyendo un encuentro secreto, sin éxito, con el rey Abdala de Jordania, en vísperas de la invasión árabe a Israel en  1948, en un intento para lograr un acuerdo y evitar la guerra con este país vecino.

En junio de 1948 Golda Meir fue nombrada primera embajadora de Israel en la Unión Soviética, cargo que cumplió durante casi  un año. Fue electa miembro de la Knéset (Parlamento) en las elecciones de 1949, y sirvió como ministra del Trabajo y Seguro Nacional entre 1949 y 1956, años de intranquilidad social y de una alta tasa de desempleo, causados por la inmigración masiva. Implementó políticas de bienestar social, proporcionó vivienda subsidiada a los inmigrantes y orquestó su integración en la fuerza laboral del país.

Después del fallecimiento del Primer Ministro Leví Eshkol en 1969, Golda Meir  fue la “candidata de consenso” para sucederle. En las elecciones de octubre de 1969, condujo a su partido a la victoria.

Poco después de haber asumido el cargo,inició  la Guerra de Desgaste, con  acciones militares esporádicas a lo largo del Canal de Suez que aumentaron hasta convertirse en una guerra a escala total, la cual concluyó con un acuerdo de cese de fuego con Egipto. A pesar de que el cese de fuego fue roto en repetidas oportunidades por  misiles egipcios en el frente del Canal de Suez, trajo un período de tres años de tranquilidad, que se rompió en octubre 1973, con la Guerra de Yom Kipur.

Como Primer Ministro, Golda Meir concentró gran parte de sus energías en el frente diplomático mezclando sabiamente  la diplomacia personal con el hábil manejo de los medios de comunicación. Dotada de una voluntad de acero, una cálida personalidad y una imagen de abuela; una retórica simple, pero muy efectiva y una “lista de compras”, Golda Meir solicitó con éxito ayuda financiera y militar en cantidades sin precedentes.

Golda Meir demostró un fuerte liderazgo durante el sorpresivo ataque de la guerra de Yom Kipur, asegurando un envío aéreo de armas estadounidenses y manteniéndose firme en los términos de las negociaciones de separación de fuerzas y la rápida devolución de prisioneros de guerra. A pesar de que la Comisión Agranat la exoneró de la responsabilidad directa por la falta de preparación de Israel para la guerra, y de haber llevado a su partido al triunfo en las elecciones de diciembre de 1973, Golda Meir respondió a lo que consideró que era “el deseo del pueblo” y renunció a su cargo a mediados de 1974. Se retiró de la vida pública y comenzó a escribir sus memorias, pero estuvo presente en la Knéset para saludar al presidente egipcio Anwar Sadat en su visita histórica a Jerusalén en noviembre de 1977.

Golda Meir falleció en diciembre de 1978, a los 80 años de edad.  Sea como embajadora, ministra o primera Ministra, ella fue siempre “Golda” para todos en Israel, tal como lo fuera para los muchos becarios con quienes se reunía y conversaba. Sobresalía por sus maneras sencillas y su notable talento para el contacto cordial inmediato, lo que volvía amena la conversación.

Algunas frases célebres de Golda Meir:

La paz llegará cuando los árabes amen a sus hijos más de lo que nos odian a nosotros.

El hecho de ser abuela, me da la certeza de que la paz llegará algún día al Medio Oriente: sé que también hay abuelas en Egipto, Jordania y Siria, que quieren que sus nietos vivan.

Siempre dijimos tener un arma secreta en nuestra lucha contra los árabes: el no tener alternativa

Fuente: Enlace Judio

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