viernes, 13 de enero de 2017

Judíos venezolanos se están mudando a Israel para escapar de la pobreza

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Reisy Abramof se sienta en un café de Tel Aviv unos días después de haber inmigrado a Israel desde Venezuela. Aseguró que se fue del país porque no habían oportunidades para ella. 


La periodista Ruth Eglash escribió un artículo para The Washington Post en el que aborda el proceso de migración que están emprendiendo los judíos venezolanos a raíz de la grave crisis económica y el antisemitismo, que según ella, empezó con el gobierno de Hugo Chávez.

A continuación puede leer el artículo completo traducido del inglés:
Judíos venezolanos se están mudando a Israel para escapar de la pobreza

Ruth Eglash

Cuando Daniel Oritz se mudó a Israel desde Venezuela, su primera comida fue una sopa de pollo. Tomó una cucharada y empezó a llorar.

Para él, la sopa significaba un escape de la pobreza y la privación que había experimentado desde hace más de dos años.

“Teníamos mucha hambre”, dijo Oritz, quien se mudó en noviembre. “No había carne, azúcar, pasta”.

La crisis económica venezolana es tan severa que sus ciudadanos deben hacer filas durante horas en los abastos y supermercados para comprar productos básicos, o pagar precios exorbitantes en el mercado negro. Algunos incluso han muerto de enfermedades básicas por la escasez de insumos médicos.

Decenas de miles han abandonado el país, incluyendo un número en ascenso de judíos venezolanos quienes se han reubicado en Israel.

El proceso no es fácil porque Israel y Venezuela no tienen relaciones diplomáticas. En 2009, como consecuencia de la guerra israelí contra Hamas en Gaza, el entonces presidente Hugo Chávez expulsó al embajador israelí y a su cuerpo diplomático de Caracas. Fijó posición con los palestinos, reconociendo sus derechos sobre el territorio y desarrolló relaciones con Irán, el adversario de Israel.

Cifras oficiales del gobierno israelí muestran que 111 judíos venezolanos realizaron el “aliyah”, el término hebreo para inmigración que significa “ascendiendo”, a Israel en 2015, más del doble de los que arribaron en 2012.

Y a pesar de que las cifras de 2016 no están disponibles, la Comunidad Internacional de Cristianos y Judíos, una organización benéfica que se encarga de trasladar a judíos desde lugares angustiosos hasta Israel, dijo que ha ayudado a 90 personas a inmigrar.

Entre 6.000 y 9.000 judíos siguen en el país de 30 millones de habitantes.

Otras organizaciones que trabajan por la misma causa, incluyendo la Agencia Judía por Israel, dijeron que prefieren no hablar del proceso porque podría poner en riesgo a aquellos que siguen en el país.

“Nosotros trabajamos fuera de la comunidad judía y bajo del radar, recopilando información de boca en boca sobre los judíos que están interesados en mudarse a Israel”, manifestó una empleada de la Comunidad Internacional de Cristianos y Judíos, hablando en condición de anonimato porque viaja regularmente entre Israel y Venezuela.

La empleada explicó que en el pasado, los judíos venezolanos optaban por mudarse a los Estados Unidos o Panamá, pero que esos lugares ahora son inaccesibles debido a la crisis económica, que ha devaluado sus propiedades y otros activos.

“Israel es realmente la única opción para ellos”, dijo.

Los judíos que se mudan a Israel tienen derecho a una canasta de beneficios ofrecida por el estado, incluyendo atención médica (en gran parte subsidiada), educación gratuita y descuentos en alquileres de apartamentos y otros bienes.

El antisemitismo fue generalizado en el gobierno de Chávez y ha continuado desde su muerte en 2013. Grupos judíos estiman que alrededor del 20% de los 22.000 judíos que vivían en el país cuando Chávez llegó al poder se han ido del país.

El año pasado, la Liga Anti-Difamación de Estados Unidos (ADL) condenó una revista por usar imágenes anti-semitas en su portad, las cuales sugerían que los problemas económicos del país eran provocados por gente rica de “origen israelita”.

“Durante varios años hemos visto acusaciones y temas antisemitas en el discurso público venezolano”, dijo Jonathan Greenblatt, director ejecutivo de la ADL, respondiendo a la portada de la revista en agosto. “Esta sorprendentemente gráfica manifestación antisemita en plena exhibición en los quioscos venezolanos es inaceptable y repulsiva”.

Oritz, quien creció y emigró de la ciudad de San Cristóbal, no muy lejos de la frontera con Colombia, dijo que su familia fue víctima de un violento asalto hace un año. Un grupo de hombres armados ingresaron en su hogar, amarraron a la familia y amenazaron con asesinarlos si se resistían. Luego procedieron a desvalijar todo el lugar, incluyendo el vehículo de la familia. Nada fue recuperado y nadie ha sido arrestado por el crimen.

Fue una experiencia desgarradora, dijo Daniel, quien además piensa que generó la muerte de su madre unos meses más tarde. El asalto lo empujó a encontrar una salida del país y hacer su camino a Israel.

Oritz ha estado en Israel, él inmigró en 2006, solo para descubrir que su madre estaba enferma, obligándolo a regresar a casa. Con el pasar de los años anhelaba regresar. Ahora, la situación de Venezuela es tan mala que no tuvo otra opción.

Una vez que logre establecerse, se traerá a su padre, su hermana, su novia y su hija de 5 años.

Para Reisy Abramof, quien es también judía y llegó a Israel en el mismo vuelo de Oritz, la situación política en Venezuela es sorprendente y alarmante.

“Es muy triste ver a las personas esperando por comida y otros muriendo en hospitales porque no hay medicina”, acotó Abramof.

Su familia podía comprar los productos en el mercado negro con precios especulativos.

Pero Abramof de 29 años, quien pasó 5 años en una universidad de los Estados Unidos, dijo que no hay futuro para las personas jóvenes en Venezuela.

“Me siento esperanzada en Israel; es un país repleto de innovación social y oportunidades. Ya tengo unas entrevistas de trabajo y ahora necesito aprender el idioma”.

Fuente: sumarium

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