martes, 10 de enero de 2017

Nissim (Milagros): El rapero que dejo el mundo de las drogas para cantar a HASHEM.

PUBLICIDAD








Su nombre es Nissim, que significa 'milagros' en hebreo; una apropiada descripción de su vida.

por Rav Tzvi Gluckin

Seward Park es un barrio que se ubica en la parte sureste de Seattle, Estados Unidos. Ahí es donde debes ir si buscas a los judíos ortodoxos de Seattle, ya que la mayoría viven allí. El barrio está lleno de sinagogas e instalaciones religiosas alrededor de las cuales se desarrolla la vida judía. Esto continúa así hasta que llegas a la avenida Rainier. Pero si cruzas la avenida Rainier te encontrarás con drogas, pobreza y crimen.

Nissim Black (anteriormente Damian Black y conocido en el mundo del rap como D.Black) creció en Seward Park a pocas cuadras de la avenida Rainier. Vivía cerca de la comunidad judía, y jugaba baloncesto en un terreno adyacente a una de las sinagogas. Pero eso era todo. Nissim no era judío aún, y su mundo y sus amigos se encontraban del otro lado de la avenida Rainier.

Y Nissim, como dice su nombre judío, creía en milagros.

Como D.Black, Nissim era un rapero sumamente popular. Su segundo lanzamiento, Ali 'Yah, se mantuvo por cinco semanas en la cuarta posición del ranking de hip-hop de la disquera CMJ. Hizo varias giras por Estados Unidos, cantó en algunos de los festivales más importantes (SXSW, Capitol Hill Block Party, etc.) y su videoclip Yesterday aparecía con frecuencia en MTV.

No está nada mal, ¿verdad?

La música estaba en su sangre. Su padre es Captain Crunch de la legendaria banda Emerald Street Boys y su madre también estaba en el mundo del rap. Su mentor, Vitamin D —DJ, productor y animador, conocido como el fundador del hip-hop en Seattle— lo tomó bajo su alero a una edad temprana, le enseñó el oficio y comenzó a grabarlo a la edad de 13. También tuvo una relación desde sus inicios con el superproductor de hip-hop Jake One.

¿Milagroso? Probablemente no. ¿Buena fortuna? Seguro. Pero a veces la buena fortuna tiene su costo.

    Intenta convertirte en el “rey del hip-hop” cuando estás rodeado de drogadictos.

El hogar de Nissim era un desastre. Sus padres consumían y vendían drogas. No era un lugar fácil para crecer; intenta convertirte en el “rey del hip-hop” cuando estás rodeado de drogadictos. Su casa era como la Estación Central de vendedores y consumidores. Y las drogas causan estragos en las familias.

El padre de Nissim fue el primero en irse. Su madre lo dejo cuando Nissim tenía dos años de edad. Pero su padrastro no era mucho mejor. Nissim vivía en un mal ambiente; cuando no eran los vendedores de droga, eran los policías. El FBI allanó su casa en 1995, cuando Nissim tenía siete años, y su hogar se transformó en un campo de batalla con disparos y todo; ese día su madre terminó arrestada. Imagina lo que es vivir todo eso a la edad de siete años. (La madre de Nissim murió por una sobredosis cuando tenía 37 años. En ese entonces Nissim tenía tan sólo 19).
“God like”

Las drogas eran un invitado no deseado que venía del otro lado de la avenida Rainier, y en conjunto con una niñez complicada, hacen que sea sumamente difícil ver los milagros.

Pero tener amigos que son ‘don nadies’ con aspiraciones de estrellato, hace que sea imposible.

La relación de Nissim con Jake One le permitió grabar una canción para el disco White Van Music, el cual era una compilación de artistas de hip-hop que produjo Jake One. Nissim fue uno de los tres raperos del área de Seattle que aparecían en el álbum. Cuando grabó la canción, Nissim, o más bien D.Black, era un ‘don nadie’. Pero “God like”, la canción que grabó Nissim para dicho álbum, cambiaría eso. “God like” era una gran canción; no lo lanzó a la fama, pero al menos lo puso en el mapa. Y lo hizo ser alguien en Seattle. Ser alguien en un mundo de ‘don nadies’ es genial, salvo que esos ‘don nadies’ también quieran ser alguien. Y esos ‘don nadies’ pueden causarte muchos problemas.

Había otro rapero local que también quería atención. Necesitaba alguien con quien pelear, y D.Black era perfecto para la posición. D.Black estaba ascendiendo rápidamente, por lo que bastaba insultarlo y provocar una respuesta para sumarse a su alza rumbo a la fama. El otro rapero hablo basuras de D.Black y se corrió la voz.

¿Y qué pasó?

Un insulto, especialmente de un desconocido, no significa nada en el mundo real; pero esto no es así en la calle. En la calle tienes que responder y ponerle un fin a la basura que dicen sobre ti, ya que si no lo haces, entonces quiere decir que eres un perdedor. Y ser un perdedor es malo. D.Black y sus amigos encontraron al rapero, le dieron un par de golpes, le dijeron que dejara de hablar basuras y fin de la historia.

El problema es que no fue el fin de la historia. Ahora el otro rapero había quedado como un perdedor, y eso no se veía bien ante su gente. Por lo tanto, comenzó a hablar. Y la gente de D.Black comenzó a hablar. Y así el asunto fue escalando hasta que un día, un amigo de D.Black disparó en un club nocturno; llegaron los policías, se llevaron preso al amigo y D.Black se transformó en un hombre buscado.

Una pena para una prometedora carrera musical.

Pero el miedo —el miedo a la policía y a la cárcel— es un motivador sumamente poderoso. Y el miedo puede incluso penetrar los problemas callejeros. El otro rapero llamó a Nissim y arreglaron las cosas. Paz. La policía ya había atrapado a un hombre y por lo tanto dejaron a Nissim, al otro rapero y al resto tranquilos. Fin de la historia. Pero todo esto hizo pensar a Nissim. Quizás las cosas no tenían que ser de esta manera.

Y quizás sí podía creer en milagros.
¿Islam, catolicismo o judaísmo?

Nissim pensó mucho sobre los milagros, sobre la fe, sobre la religión y sobre Dios. Todo eso estaba a su alrededor. No era algo constante en su vida, pero estaba allí.

    Si alguien le preguntaba, el Islam era su religión.

Cuando tenía siete años su abuelo se fue a vivir con él. Su abuelo era musulmán y le enseñó el Corán, cómo recitar bendiciones en árabe y el salat (ritual de rezo islámico que se realiza cinco veces al día). Pero su abuelo no sería un símbolo de estabilidad en su vida. Él había salido libre de la cárcel en libertad condicional y en 1996 violó los términos de la libertad condicional y volvió a ser encarcelado. Nissim no sabía mucho —y era demasiado joven— como para ser un musulmán observante. Pero si alguien le preguntaba, el Islam era su religión.

Suficiente gente le preguntó su religión como para que se ganara la reputación de ‘el musulmán local’. Y esa reputación fue suficiente como para que el grupo evangélico local lo reclutara, a los 13 años, para su campamento de verano. A él le encantó el campamento. Le fascinó estar fuera de la ciudad y lejos de las drogas y el crimen. Era una bocanada de aire fresco. Se sentía inspirado y elevado, y a finales del verano decidió convertirse al cristianismo.

Avancemos unos años hasta cuando D.Black tenía 20 y era una promisoria estrella del rap. En ese entonces, él pensaba sobre su vida —sobre la reciente muerte de su madre por causa de las drogas, sobre su buena fortuna en la industria musical, sobre el incidente del disparo en el club nocturno y sobre los milagros— desde una perspectiva cristiana. Pensaba sobre los factores que le habían dado forma a su vida, sus experiencias y sus problemas. Pensaba sobre Dios, sobre la fe y sobre lo que eso significaba. Y tenía preguntas; no eran necesariamente grandes preguntas que te cambian la vida, pero eran buenas preguntas:

Si Jesús era judío, ¿por qué los cristianos no son judíos? ¿Y no deberíamos todos nosotros observar también los mandamientos del antiguo testamento para mostrarle a Dios cuanto lo queremos? Es decir, Él fue quien los comandó, ¿o no? Y qué religión vino primero, ¿el judaísmo, el cristianismo o el islam?

Buenas preguntas. Revisó en Internet. Google lo llevó a distintos lugares. A muchos lugares. Buscó en todas partes y estaba abierto a todo. Leyó, investigó y pensó. ¿Qué hay con el antiguo testamento? ¿Es verdad? Pareciera que lo es.

¿Pero qué hay con Jesús?

Por lo tanto, Nissim se convirtió en judío mesiánico; un judío practicante y creyente en Jesús. Y eso le acomodaba, ya que no quería dejar de lado a Jesús. Él creía que si dejas de lado a Jesús te quemas en el infierno.

¿Y quién quiere quemarse en el infierno?

Pero mientras más estudias, más preguntas tienes. Y Nissim tenía un montón de preguntas. Él estudiaba todo el tiempo.

Fue donde su padre biológico. Desde que la madre de Nissim lo había dejado, su padre había cambiado de rumbo e iba camino a convertirse en un teólogo cristiano (hoy en día es profesor de cristianismo en una serie de escuelas de Seattle).

“¿Que hay con Navidad y Pacua? ¿No eran originalmente fiestas paganas?”.

“Es verdad”, le dijo su padre. “Pero fueron santificadas”.

Eso no era suficiente para Nissim, por lo que dejó a Jesús y las festividades cristianas. Ahora su práctica y sus creencias eran judías. Genial. Excepto que las cosas nunca son tan fáciles.

    Su práctica y sus creencias eran judías. Pero su esposa era una ferviente cristiana.

Nissim conoció a su esposa cuando estaba en la escuela secundaria. Ella estuvo con él cuando falleció su madre. Se mudó con él y su familia, estuvo de duelo con ellos, y luego sacó a Nissim y lo alejó de las drogas y de toda esa locura. Ella también estuvo con él en su travesía espiritual y él eventualmente discutió con ella sus descubrimientos sobre las festividades paganas y sobre su interés en la Torá.

Pero ella no podía ir más allá; era una ferviente cristiana y venía de un hogar sumamente evangélico. Ella venía de una familia muy unida, y no estar con ellos para las festividades era una idea sumamente difícil.

Pero él era muy persistente.

La convenció de estudiar. Abrieron los libros, hicieron preguntas y buscaron en Internet. Su persistencia rindió frutos. Su esposa no sólo acepto unirse a él en su travesía hacia la observancia judía, sino que fue ella quien tomó las riendas y lo llevó a considerar una conversión ortodoxa; también convenció a su hermana y al esposo de ésta para que se les unieran.

Ahora eran cuatro personas que estaban creciendo juntos en su observancia judía. Era realmente un milagro.
Sé fiel a tus ideas

En esa época salió el segundo álbum de Nissim, Ali 'Yah. Él era un judío mesiánico cuando grabó el álbum, pero abandonó a Jesús unos seis meses después del lanzamiento. Había comenzado a estudiar con un rabino y a avanzar hacia su conversión. Él quería estudiar y crecer, y avanzar con la conversión. Ya no le interesaba sumergirse en la profundidad del lodazal del mundo del espectáculo.

Pero un trato es un trato, por lo que tenía que salir de gira para apoyar el álbum. Alguien había pagado por el tiempo en el estudio, por la prensa, por la distribución y por las relaciones públicas, y esa persona quería recuperar su inversión. Así que Nissim aceptó salir de gira. Pero puso una condición: no recibiría paga —fuera de los costos de la gira— a cambio de que lo dejasen respetar Shabat y las festividades.

Trato hecho. Sus agentes aceptaron las condiciones —¿quién no lo haría?— y Ali 'Yah fue un gran éxito para todos. Para todos salvo para Nissim.

Cuando la gira ya era cosa del pasado, Nissim y compañía entraron en hibernación y comenzaron el largo y complejo proceso de conversión. Fue un proceso que duró varios años y que culminó con un masivo segundo matrimonio doble que fue patrocinado por la comunidad judía de Seattle.

Y eso fue todo. Linda historia. Un final feliz. Todos se convirtieron al judaísmo y la vida era hermosa.

Excepto por el hecho que Nissim no estaba trabajando y su familia estaba creciendo. Uno no puede vivir de pura pasión. Su cuñado le recomendó que volviera a la música. Su esposa le dijo que volviera a la música. Todos parecían decirle que volviera a la música. Pero él no quería hacerlo. El mundo del espectáculo no es un buen lugar para un buen chico judío. Él no creía en lo que dice la gente. No tenía por qué hacerlo. Y no necesitaba la adulación falsa y sin sentido que viene con el hecho de ser una celebridad. Él estaba por sobre eso.

    Los niños escuchan a las estrellas de rap. No escuchan a sus padres o maestros.

Pero la música también tiene sus beneficios. No todo era malo. Él tenía poder. Y particularmente, tenía el poder de hacer el bien con su música. Los niños escuchan a las estrellas de rap. No escuchan a sus padres o maestros. Llámalo el poder de la influencia.

¿Qué hacer? Él no sabía. Por lo tanto no hizo nada. Y esperó.

Luego su hijo tuvo fiebre. Primero fue un día, luego dos. Luego fueron cinco días, y después estaba en el hospital y la cosa era seria. Los doctores le hicieron los exámenes pertinentes y concluyeron que tenía meningitis.

No había nada que pudiera hacer Nissim más que rezar y esperar por un milagro.

Y así lo hizo. Fue a casa y rezó. Rezó por su hijo, por salud, por vida y por todo lo que es importante. Rezó por claridad y por guía.

¿ME ESCUCHAS? ALÓ. NECESITO AYUDA. ¿QUÉ ESTÁS TRATANDO DE DECIRME? ¿QUÉ SE SUPONE QUE DEBO HACER? NO LO ENTIENDO.

¿Música? ¿Qué hay de la música? ¿Debería hacerlo? ¿Todo eso fue una pérdida de tiempo?

Quizás Dios me muestre una señal. Quizás.

Nissim tenía un micrófono en su casa. Pero estaba ahí tirado desde que había dejado de hacer música, y el micrófono ya no funcionaba. Él lo revisaba cada cierto tiempo, pero no había caso: estaba muerto.

No puedo ser un cantante sin un micrófono. Muéstrame una señal.

Un día encendió el micrófono y funcionó. Otro milagro. Nissim miró al cielo y se rió. Era sumamente obvio.

Quizás. Dios puede hacer cualquier cosa, pero no suele mandar mensajes por medio de artefactos electrónicos descompuestos. También hay gente que ve imágenes de la virgen María en sus tostadas. Y hay quienes dicen que sus tostadoras están poseídas por el demonio. Quizás. Pero no puedes llamarlo un claro caso de intervención divina.

Su rabino dijo lo mismo. Los milagros son algo increíble, pero no nos basamos en ellos. Piensa en tu vida y toma la decisión que consideres correcta. Sé fiel a tus ideas.

    Era hora de poner sus dones de vuelta en acción. Hora de inspirar, de ser un buen ejemplo para el resto.

Por lo tanto Nissim lo pensó. Fue difícil. Pero decidió que era hora de poner sus dones de vuelta en acción; no para auto glorificarse, sino que para inspirar, para ser un buen ejemplo para el resto.

Y con eso se abrieron milagrosamente las puertas. Obtuvo un contrato de grabación, de la nada aparecieron invitaciones a festivales, de repente la prensa local se interesó en él y así terminó grabando un nuevo álbum.

El rabino de Nissim, Rav Simón Benzaquen, no exagera cuando dice cuán importante considera él que es la nueva música de Nissim. “Nissim está logrando dos cosas sumamente importantes con este nuevo álbum”, dice Rav Benzaquen. “Los judíos de Estados Unidos y la comunidad afro-americana deberían ser aliados naturales. Ambos hemos pasado por mucho y tenemos mucho en común. Nissim es un importante vínculo entre nosotros. Y lo que es más, la música de Nissim trasciende la bravuconería estándar del rap. Él está recuperando la poesía natural que hay en ese estilo musical”.

¿Crees en milagros? Nissim sí cree. Él los ve a diario. ¿Son tan grandes como la apertura del mar o como si Elvis volviera de entre los muertos?

No.

Pero son suficientemente grandes.



Visita el sitio oficial de Nissim www.nissimofficial.com (sitio en inglés) y síguelo en Twitter @nissimofficial y en Facebook en Facebook.com/nissim.music




Fuente: Aish Latino

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

deja tu comentario aqui

Unete Facebook