domingo, 12 de marzo de 2017

Aumenta conciencia sobre donación de órganos en la comunidad judía

PUBLICIDAD








Un tema que antes parecía distante, ahora está latente al interior de las familias judías. Conversamos con el doctor Javier Chapochnick, los trasplantados y los donantes. Además, la visión que tiene el judaísmo sobre este tema.


Hasta hace poco tiempo, no era sencillo toparse con algún trasplantado en los círculos habituales en los que nos desenvolvemos dentro de la comunidad judía. Sin embargo, luego de los tres trasplantes realizados durante el último tiempo a Marcel Acunis, Ricky Kiblisky y Dennis Gateño, por el equipo del doctor Javier Chapochnick de la Clínica Santa María, la situación cambió en forma importante.

Por eso, quisimos introducirnos en un tema que cada vez cobra más interés, y partimos con el propio Dr. Chapochnick, médico jefe del Centro de Trasplante de Órganos de Clínica Santa María, quien se especializó en este tema en Chile y en EEUU, donde además trabajó por años, convirtiéndose hoy en el responsable de los trasplantes en Clínica Santa María y el Hospital Barros Luco.

“En Chile hay buenos profesionales, gente bien capacitada, pero el gran problema es que a diferencia de otras áreas de la medicina, en los trasplantes uno necesitas que el sistema funcione. Acá, si bien hay pocos donantes, y eso es lo que más se comenta en la prensa, el problema es que los pocos donantes que hay no se utilizan en forma óptima. Además, en general a las autoridades no les importa mucho esto, lo que se aprecia por ejemplo al ver que Fonasa no paga muchos de los trasplantes que se requieren hacer”.

Respecto de la sensibilidad de la sociedad a respecto del valor de la donación de órganos, el facultativo dijo que el 2016 esto mejoró mucho porque estuvo en los medios y por la utilización de las redes sociales, pero nada de esto ha sido realizado por la autoridades de salud, sino por la misma población.

-¿Las campañas de los familiares en los medios aumentan la donación de órganos?

-Las campañas de televisión no aumentan en forma consistente en el tiempo la donación, pero sí lo hacen en el momento, pues se produce una sensibilidad especial y un peak momentáneo. Las redes sociales importan muchísimo.

-¿Qué país debería servir de modelo para Chile?

-Hay dos grandes modelos. El modelo español produce gran cantidad de donantes, tantos que el sistema muchas veces no logra utilizarlos todos, y llegar a esos números en Chile es irrealizable. Nadie en el mundo lo ha podido imitar, porque allá fueron décadas y décadas de educación las que llevaron a lograr eso. Por otro lado está el sistema norteamericano, donde hay problemas en el número de donantes, pero cada vez más aumenta el número de trasplantes, maximizando la utilización de los órganos, es decir, se maximiza la utilización de los donantes, y a mi juicio este modelo sería más apropiado para Chile.

-¿Y el caso de Israel?

-El hospital de Nueva York donde yo trabajé por muchos años es uno de los que más israelíes trasplanta en EEUU. Lo que pasa es que en Israel, pese al gran desarrollo de la medicina, el trasplante no está bien desarrollado, y eso tiene que ver con qué la donación en cierta medida es restringida por factores religiosos. Por eso, gran porcentaje de los israelíes no se trasplanta en su país, sino en Estados Unidos y en Europa.
Comunidad judía

Chapochnick reconoció que es entendible que la gente de la comunidad judía no se sienta muy cercana a los trasplantes. “Pero eso cambia cuando empiezan a escuchar que gente del estadio o del colegio se trasplantó. Y ahí empiezan a sensibilizarse un poco. Me parece que la mayoría de la gente tiene una actitud positiva hacia la donación, primero porque del punto vista religioso no hay nada en las leyes judaicas que impida la donación. Es importante recalcar que no hay nada de nuestra religión contra la donación de órganos, nuestra religión es pro vida y el trasplante da vida, el tema es que muy poca gente ha manifestado verbalmente su decisión de donar, y es importante también que las familias respeten ese deseo.

-¿qué se viene a futuro en este tema?

-Yo creo que en unos 40 a 50 años más se van a poder crear órganos bio-artificiales, que se utilizarán en forma intensiva. Me imagino a un paciente visitando al doctor y a este llamando a una línea 800 para encargar un riñón.
Marcel Acunis

“Nunca tomé conciencia hasta que comencé a sentirme mal y me enteré que tenía los días contados para trasplantarme, era cuestión de tiempo, en ese momento sentí una mezcla muy fuerte de angustia, depresión. Sentía que el tiempo se me iba y tenía miedo a quedar limitado a una máquina de diálisis sin posibilidad de hacer una vida normal, como tener una familia, tener hijos, lograr mis metas profesionales, irme de vacaciones, pero lo que más quería era poder sentirme normal, sano y fuerte, cosa que no sentía. Me levantaba agotado a las 7:00, luego a las 19:00 tenía que irme a dormir porque no podía tener los ojos abiertos un minuto más. Cuando me trasplanté volví a vivir, con una fuerza interior y un sentimiento enorme e insaciable de querer contribuir y hacer lo mejor que pueda hacer por mí y los demás mientras esté vivo”.

-¿Que sentimientos se generan respecto del donante (familiar o desconocido, según sea el caso)?

-En mi caso personal, fue una familia desconocida, un donante de cadáver, como le llaman. Según yo fue un ángel, porque desde que tengo este riñón en mi cuerpo, me siento otra persona, me siento una persona mucho más buena, sabia, con ganas de hacer el bien y dar alegría y esperanza al resto. Estoy eternamente agradecido.

-¿Te parece que es un tema que debería ser conversado, abordado, promovido, a nivel de la comunidad judía?

-Me parece que es un tema que se debe tocar al nivel de humanidad. Esto es mucho más grande que nosotros o que una comunidad. Fuera de la comunidad judía, todos los demás también son seres humanos, seres pensantes, con creencias distintas, con sentimientos, que también merecen poder vivir. Mi riñón no llego de la comunidad judía y siento que es el riñón de un ángel que me dejo parte de su vida para poder continuar yo con la mía.
Dennis Gateño

“Soy la tercera generación con una enfermedad renal, mi abuela murió a los 44 años, mi padre a los 63 años, después de 11 años de diálisis muy sufridas, por lo que siempre supe que yo en algún minuto iba a llegar a necesitar un trasplante, porque no quería vivir la diálisis que yo había visto en mi padre. Cuando me enteré de la enfermedad hace 18 años atrás, mi vida cambio, puse acento en las cosas importantes y traté de enfocarme en lo que quería hacer el tiempo que estuviera bien de salud. Antes de todo esto uno no se plantea donar una parte de tu cuerpo a otra persona, pero creo que no hay acto de mayor generosidad, cariño o amor que donarle una parte de tu cuerpo a otro para que este siga viviendo normalmente y no muera en un corto plazo. Si yo pudiera donaría órganos en el caso que fuera necesario, aprendí el verdadero significado de lo que es dar vida”.

-¿Que sentimientos se generan respecto del donante (familiar o desconocido, según sea el caso)?

-Es indescriptible el sentimiento de cariño, bondad, generosidad y amor que se tiene con alguien que en forma desinteresada te dona una parte de su cuerpo, no hay palabras, tiempos, gestos, regalos, etc. que puedan llegar a compensar el acto de dar vida. Alguien que solo quiere verte bien, que quiere que no que pases por la diálisis y todo lo que eso significa, el desgaste de tu cuerpo y la potencial muerte, alguien que te quiere de verdad, un cariño genuino, es imposible describir la gratitud, el amor, la necesidad de retribuir, y el eterno agradecimiento que uno tiene por alguien que te dona de esta manera. Por eso estaré eternamente agradecido con mi hermana del alma.

-¿Te parece que es un tema que debería ser conversado, abordado, promovido, a nivel de la comunidad judía?

-Creo que hay muchos mitos respecto de la donación de órganos dentro del judaísmo y pienso que este es un tema que debiera ser abordado de todas maneras. He escuchado que hay restricciones al respecto, pero no creo que el judaísmo se interponga con el valor de la vida y por lo tanto cuando está en juego la vida y es posible donar, esto es lo que debe primar ante cualquier dogma o creencia. Lo digo porque es fácil teorizar respecto del tema sentado desde un escritorio y leyendo al respecto, pero distinto es enfrentarse a una vida restrictiva por la diálisis y la posible muerte producto de ella.
Ricky Kiblisky

“Mi experiencia fue algo más extrema que lo habitual. Pasé 15 meses por diálisis teniendo 32 años.

Me empecé a dar cuenta de que cada cierto tiempo me hinchaba mucho, la cara cuando dormía, las piernas cuando viajaba, pero luego de unas vacaciones volví más hinchado que nunca, reteniendo mucho líquido y sintiéndome muy mal. Fue ahí cuando los doctores me dijeron que mis riñones estaban al 10% y debía ingresar a diálisis. Se me cayó el mundo, pero tuve que tomarlo de forma optimista y verlo como la manera de sentirme mejor aunque pusiera en riesgo el cuerpo. Por lo mismo no fue tan tortuoso, pero puede serlo si no tienes el apoyo de una polola tan buena como la mía y una familia tan fuerte como la que tengo. Antes de necesitar un trasplante veía este tema muy lejano y la verdad es que me negaba a ser donante. Pero cuando a uno le toca tan directo cambia la percepción de todo.

-¿Qué sentimientos se generan respecto del donante (familiar o desconocido, según sea el caso)?

-Mi donante fue mi mamá. Qué pudo decir sobre eso, si antes la adoraba, hoy en día daría la vida por ella. Sacrificó su cuerpo por mí y me dio vida por segunda vez. Cada vez que pienso en esto me emociono mucho y me doy cuenta de cómo es el amor de padres a hijos, es algo que no se puede calcular, están dispuestos a todo por uno. Voy a estar en deuda toda mi vida con ella.

-¿Te parece que es un tema que debería ser conversado, abordado, promovido, a nivel de la comunidad judía?

-Totalmente. Creo que es de responsabilidad comunitaria hablar estos temas e informarnos sobre ellos. Más allá de la iniciativa propia, es algo que debería promoverse a nivel de todos los judíos en Chile. Además, aprovechar que tenemos entre nosotros al doctor con más experiencia en trasplante del país.

Si nos caracterizamos por ser solidarios y apoyarnos entre nosotros siempre, esto es claramente una de las formas más lindas de hacerlo.
Donante de riñones, con todo el corazón

Perla Gateño
(Hermana de Dennis)

“Respecto de mi mirada sobre la donación de órganos, creo desde siempre que es una decisión personal e individual, aunque me parece que hay mucha desinformación al respecto. Estoy segura que en la medida en que más personas estén en contacto con donantes y trasplantados y se pueda visualizar desde un ambiente cercano este proceso, se darán cuenta del gran aporte en las vidas de quienes lo requieren. Para quienes pueden y quieren dar, la vida no cambia., puedes hacer lo mismo, y con la alegría en el alma al ver como ayudas a mejorar la calidad y tiempo de vida de otros. Puedes cambiar lo que estimes conveniente…”

Viviana Kiblisky
(madre de Ricky)

“Para mí, la donación de órganos es vital, hoy tengo real conciencia de su gran importancia por haberlo vivido hace un par de meses con mi hijo. Donar en unos casos es mejorar la calidad de vida de alguien y en otros darle vida. Es un acto voluntario, de generosidad y amor. La manera de crear una mayor conciencia es generando instancias para conversar sobre el tema dentro de tu comunidad, con la familia, en los colegios, dentro de tu lugar de trabajo, que sea un tema presente, ya que cualquiera de nosotros, un familiar o un amigo pueda necesitarlo. Que no sólo tengamos conciencia cuando por la televisión solicitan con urgencia un órgano para un niño en riesgo vital”.
La mirada judía

Con base en Deuteronomio 21:22-23, autoridades religiosas judías se opusieron durante mucho tiempo a la donación de órganos, ya que maltratar o mutilar un cuerpo, acción conocida como nivut hamet, es una violación religiosa. Sin embargo, actualmente esta argumentación ha sido desechada, ya que al salvar una vida se honra y glorifica al donante. Despejado este asunto, sólo persiste el problema de la aceptación de la muerte cerebral como muerte para efectos halájicos.

El punto de inflexión en la materia se produjo con los avances tecnológicos registrados a mediados de los ’80, que permitieron medir la actividad del tronco cerebral, la parte del cerebro encargada de regular la respiración. De esta forma, si el tronco del cerebro no tiene actividad, no hay respiración natural y el paciente respira solamente por el apoyo de las máquinas. Por tanto, estaría halájicamente muerto, y puede ser donante”.

Para el Movimiento Masortí, la donación de órganos para trasplantes se trata de una mitzvá y cualquier prohibición alhájica relacionada con el tema debe quedar supeditada al principio de Pikuaj Nefesh, o sea, “el que salva una vida salva a toda la humanidad”.

Según los rabinos, el objetivo final es la prolongación de la vida de un ser humano, y eso tiene un valor más importante que las normas relativas al cuerpo del fallecido.

Respecto de los temores que existen sobre la venida del Mesías y la creencia de que los cuerpos que no estén completos no podrán tener su resurrección, la explicación es que el milagro de la venida del Mesías traerá aparejados milagros en la restauración de los cuerpos también.
Los Trasplantados y el Cirujano
foto2

De izq. a der.: Marcel Acunis, Ricardo Kiblisky, Cirujano Javier Chapochnick y Dennis Gateño.

Por LPI.

Fuente:  La Palabra Israelita.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

deja tu comentario aqui

Unete Facebook