miércoles, 15 de marzo de 2017

El Presidente turco llama a una movilización islámica contra Holanda y Alemania

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Turquía ha elevado el tono de sus amenazas contra Holanda y Alemania. El presidente turco ha pedido a todos los musulmanes residentes en estos países que no voten a los partidos del Gobierno. Pero, ¿qué Estados han rechazado los actos pro Erdogan en su territorio?


"Europa es un continente demasiado importante como para abandonarlo a merced de los Estados canallas", ha dicho el mandatario. Ha apelado a todos a mostrar "más sensibilidad y más decisión frente a esta actitud", ha agregado, durante un discurso en el palacio presidencial en Ankara transmitido en directo por la cadena NTV.

En especial se ha dirigido a los musulmanes: "Continuaremos con los pasos que dimos ayer. Intensificaremos la lucha contra la xenofobia, el racismo y la hostilidad al islam, empezando con la Organización de la Cooperación Islámica", ha prometido.

Para Erdogan, no permitir que un Gobierno extranjero realice mítines en terceros países es xenófobo y racista. La pretensión de Holanda radica en evitar convertirse en un altavoz del régimen turco.

"Desde aquí hago un llamamiento a Holanda y Alemania, a todos los hermanos extranjeros musulmanes que se hallan allí: cuando vayáis a votar, a esos dos, que albergan enemistad hacia Turquía, ¡alto ahí! ¡no les déis el voto!", ha pedido Erdogan.
Holanda y Austria, firmes en sus decisiones

Hasta el momento, estos dos países son los únicos que se han opuesto firmemente a que el líder turco haga campaña a favor del referéndum con el que busca dotarse de más poderes.

"No aceptamos mítines de campaña de los partidos turcos en Austria", ha avisado el ministro de Exteriores, Sebastian Kurz.

"Es indeseable que ministros de Turquía hagan campaña en Países Bajos y se lo hemos dejado claro también a las autoridades turcas", ha asegurado, por su parte, su homólogo holandés, Bert Koenders.
Alemania y Bélgica, mucho más tibios

Los Gobiernos germano y belga han condenado las declaraciones del Ejecutivo turco pero su respuesta ha sido mucho más tibia que la de Austria y Holanda.

El ministro de Exteriores alemán, Sigmar Gabriel, ha admitido que la relación con Turquía "es muy tensa" y conviene "normalizarla de nuevo", al tiempo que ha defendido la "posición jurídica clara" del Gobierno alemán para justificar sus decisiones y ha dejado claro que "cada país" debe decidir su propia posición.

Estas declaraciones llegan después de que Erdogan les llamara nazis y les acusara de acoger terroristas. ¿Y qué hace Merkel? Solicitar a sus Estados que no prohiban estos actos. Se espera que en las próximas semanas se realicen más de 15.

Como ocurriera con las políticas de refugiados, no todos los líderes territoriales comulgan con las directrices de la canciller. Por ejemplo, el Estado federado del Sarre (oeste de Alemania) prohibirá los mítines de políticos turcos en su territorio.

La primera ministra del "Land", Annegrette Kramp-Karrenbauer, de la Unión Cristianodemócrata (CDU) que preside Merkel, ha anunciado este martes su determinación de "adoptar las medidas que sean precisas" para "prohibir tales intervenciones" en el Sarre.

Por su parte, el ministro de Exteriores belga, Didier Reynders, ha condenado la reacción "muy fuerte" y "anormal" de Erdogan contra Alemania. "Es una bobada decir esto sobre Alemania y referirse a un periodo de la historia viejo. No es la realidad en Alemania", ha dicho.

En la cuna de la Unión Europea también hay localidades que no acogerán los mítines de las autoridades del país euroasiático.

El centro de convenciones Flanders Expo de Gante ha decidido impedir la celebración en su interior de un acto a favor de Erdogan que la Unión de Demócratas Turcos Europeos (UETD) tenía previsto realizar el próximo 9 de abril.

El espacio multiusos ha alegado no poder garantizar la seguridad del evento por el excesivo número de asistentes previstos, alrededor de 20.000 frente a los entre 8.000 y 12.000 anunciados en un principio, que se iban a instalar en tribunas.

Sin embargo, otros lugares como el Palacio de Deportes de Amberes (Sportpaleis) ya habían rechazado con anterioridad dar cabida a este tipo de actos.
Francia, la excepción

Y como siempre, Hollande a lo suyo. El Gobierno de Francia ha defendido la celebración del mitin en Metz (noreste) del ministro turco de Exteriores, Mevlüt Çavusoglu.

"Francia es un Estado de Derecho. En ausencia de una amenaza confirmada contra el orden público, no había razón para prohibir esta reunión que no presentaba ninguna posibilidad de injerencia en la vida política francesa", así se ha justificado el ministro de Exteriores, Jean-Marc Ayrault.

Un decisión que ha sido muy criticada por el Frente Nacional. El vicepresidente de la formación ha calificado de "irresponsable" la decisión y un secretario federal local socialista, Benjamin Cafora, ha mantenido que es "inadmisible" acoger "a un destacado representante del régimen autoritario y arbitrario" de Erdogan.

¿Cómo Hollande y su Gobierno dan permiso para celebrar estos actos? El próximo 23 de abril se celebra la primera vuelta de las elecciones francesas, para la que Marine Le Pen parte como favorita. ¿Se imaginan la reacción de las encuestas ante este tipo de decisiones? Efectivamente, la líder del Frente Nacional avanzaría algún paso más hacia el Elíseo. 

Fuente: Gaceta  

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