viernes, 28 de abril de 2017

Candidato presidencial francés: pide que los franceses se acostumbren al terrorismo islámico.

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Macron responsabiliza a los franceses del auge del islamismo radical


El candidato independiente ya aseguró tras el último ataque islamista en París que los occidentales "debían acostumbrarse" a este tipo de sucesos: "Hay que convivir con ello", sentenció.

Emmanuel Macron culpó a los jóvenes franceses de los procesos de radicalización que muchos musulmanes sufren en las principales ciudades galas. Ni una palabra sobre el islam, ni acerca de las mezquitas wahabistas o los barrios periféricos donde la sharia se ha convertido en la verdadera ley. ¿Los culpables? Los jóvenes franceses que, curiosamente, se han decantado en su mayoría por las propuestas del Frente Nacional.

El candidato globalista, que ha recibido el apoyo de los principales dirigentes de Bruselas y de buena parte de la clase política europea, aseguró que la sociedad francesa "maltrata" a los jóvenes que viven en "barrios apartados" y que "son fácilmente influenciables" por el islam radical. Resulta curioso que tras más de dos años de violencia y terror yihadista en suelo francés, Macron no tenga ni un sólo plan contra la amenaza que cierne sobre Francia.

(Emmanuel Macron en el homenaje al policía asesinado en el último atentado)

Hay noticias que se entienden mejor acompañadas y esta es una de ellas. Este martes, la Gran Mezquita de París defendió al exministro francés de Economía por "encarnar la vía de la esperanza y de la confianza en las fuerzas espirituales y ciudadanas de la nación, dentro del respeto de los valores republicanos y de la aplicación estricta de los principios del laicismo”.

Asimismo, el rector de la Gran Mezquita, Dalil Boubakeur, señaló en el documento que la segunda ronda es “decisiva para el destino de Francia y sus minorías religiosas”. Esa es la razón, a su juicio, por la que “todos los franceses deben mantenerse unidos imperativamente frente a la realidad de la amenaza encarnada por ideas xenófobas peligrosas para nuestra cohesión nacional”. Además, señaló que “ante la amenaza de división y fragmentación de la sociedad francesa, (…) la Gran Mezquita recuerda a los musulmanes de Francia su deber de votar, un deber en tanto que musulmanes y ciudadanos”.
Política de puertas abiertas


"Europa debe adaptarse a la inmigración masiva en vez de resistirse". La sinceridad de Macron a la hora de pronunciarse sobre la crisis migratoria que vive Europa ha sorprendido a muchos, si bien es cierto que el candidato independiente -que en los últimos días ha recibido el apoyo de parte de la cúpula socialista- nunca ha escondido las líneas maestras de su programa.

Macron no dice, sin embargo, nada que no se haya dicho antes. Todo lo contrario. Desde septiembre de 2015, las élites globalistas han basado sus discursos en ensalzar las virtudes de la inmigración masiva y su necesidad vital para el futuro europeo. Sin ir más lejos, Naciones Unidas aseguró que España deberá recibir a 12 millones de inmigrantes -unos 240.000 al año- hasta 2050 para mantener su actual fuerza de trabajo. Las estimaciones de la División de Población subrayan que, junto al resto de países de la UE, España se verá abocada a recurrir a mano de obra extranjera para conservar sus cifras de población.
Le Pen apuesta por bajar los cupos

(Marine Le Pen)

La candidata del Frente Nacional, por su parte, considera que una sociedad multicultural es fuente de múltiples conflictos. "Una sociedad multicultural se convierte en una sociedad llena de conflictos (...) Quiero que el saldo migratorio sea de 10.000 al año, no los actuales 200.000. Con tanta inmigración, el sistema de protección social de hunde", alertó la candidata.

"Creo que la inmigración es el secreto mejor guardado de nuestra República, la quiero examinar, por eso voy a paralizar durante unas semanas los visados de larga duración, no los de corta", agregó.
La realidad de algunos barrios de París

Restricciones en la vestimenta, discriminación de la mujer y lugares sólo para hombres. Puede parecer que hablemos de alguna ciudad perdida al oeste de Mosul, pero es la realidad que se vive en muchos barrios periféricos de París, donde grupos de musulmanes radicales han tomado las calles y "recomiendan" a los vecinos que ciertas prácticas no son "nada aconsejables". Todo ello con la connivencia de las autoridades galas, que han abandonado estas zonas a su suerte, al igual que ocurre en Reino Unido o Alemania.
Société : quand les femmes sont indésirables dans les lieux publics

En las cafeterías y las calles de estos barrios hay un aspecto común que se repite: las mujeres desaparecen. Dos activistas de la llamada Brigada de las Madres han denunciado los hechos y han mostrado la reacción de los musulmanes gracias a una grabación con cámara oculta.

Cuando Madia y Aziza acceden al establecimiento, los hombres se sorprenden. Las mujeres tienen prohibido "de facto" entrar en estos negocios y su presencia incomoda a muchos musulmanes que admiten sin ambages que "no deberían estar aquí".
Financiación del islam francés

Gracias a la Ley de 1905, que prevé la prohibición de portar símbolos religiosos y promueve la laicidad, la comunidad musulmana goza de unas impresionantes ventajas fiscales y de la capacidad de recibir donaciones con una reducción del impuesto equivalente al 66% de la cantidad en cuestión.

Es complicado controlar el flujo de dinero que reciben los centros, pues la mayor parte de las donaciones se hacen a mano. Por ejemplo, en Gennevilliers, la mezquita habría logrado recaudar más de un millón de euros únicamente durante el mes de Ramadán. Una cantidad que denota el poder económico de los mecenas de estas corrientes radicales del islam..

Fuente: Gaceta.

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