viernes, 28 de abril de 2017

Israel: La Tierra a la Cual Pertenecemos

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Cuando hablamos de Iom Haatzmaut, el Día de la Independencia de Israel, la pregunta que necesitamos hacer es: ¿Cuál es nuestra relación actual con la Tierra de Israel? Es un día que podemos celebrar de varios modos, pero corresponde que lo transformemos en un día de introspección.


Todos sabemos y creemos que el mashiaj puede llegar en cualquier momento y que es algo inminente, pero, ¿cómo reaccionamos ante esto? El Talmud (Shabat 31a) escribe que en el Día del Juicio se nos preguntará si ansiábamos la salvación. El Aderet veHaemuná explica que el objetivo de esta pregunta es saber si hicimos del anhelo por la salvación el objetivo principal de nuestras vidas y si utilizamos nuestra vida para alcanzar este objetivo nacional. ¿Estamos absortos en nuestra vida y en nuestro desarrollo personal en detrimento de nuestro desarrollo espiritual, o somos capaces de enfocarnos en una visión cósmica de nuestra nación como un todo? Debemos preguntarnos si estamos tratando de avanzar en la historia para ponerle fin al exilio. Si somos honestos con nosotros mismos, sabemos que la mayoría de nosotros nos quedaremos cortos con esta pregunta. Todos creemos en la venida del mashiaj, pero, ¿lo creemos de verdad?

La pregunta es: ¿Cuál es nuestra conexión actual con la Tierra de Israel? ¿Qué tanto deseamos vivir, habitar y aprender sobre la Tierra de Israel que finalmente será nuestro lugar de morada cuando llegue el mashiaj? El rabino Moshé Wolfson escribe que la centralidad de la Tierra de Israel es clara desde el comienzo de los tiempos, como nos enseñan nuestros sabios que el mundo fue creado desde la Tierra de Israel y que el resto del globo se esparció a partir de ahí. Además, Adam, el primer humano, fue creado de la tierra de Israel. Tenemos una atracción magnética hacia la tierra.

Si bien esto refleja una tendencia humana general hacia Israel, la conexión del pueblo judío va más allá. El primer mandamiento dado al primer judío fue el mandamiento a Abraham: “lej lejá”, ve a la Tierra de Israel. Más aún, todos los mandamientos y promesas que fueron dados a nuestros antepasados están relacionados con la Tierra de Israel porque es el único lugar donde la Torá puede ser respetada al máximo. ¿Realmente sentimos esa sensación de conexión?

Y de Tzión será dicho “Hombre y hombre han nacido en ella y [Dios] la establecerá” (Salmos 87:5). Rabí Maisha, el nieto de Rabí Yehoshua ben Levi, dice: tanto los que nacieron allí como los que la desean ver (Talmud Babilónico, Ketubot 75a).

Durante el mandato británico de Palestina, había un cupo para la cantidad de judíos que podían venir de cada nación a Israel. Hubo un grupo de judíos de Rumania que quiso emigrar a Israel, pero el cupo de ese país ya había sido llenado. Le preguntaron al rabino Jaim Sonnenfeld si podían mentir y fabricar papeles que dijeran que eran de Checoslovaquia, cupo todavía no había sido llenado, y les dijo que no podían porque sería deshonesto. Entonces, le preguntaron si podían fabricar papeles que dijeran que eran de Palestina, y respondió que estaba permitido y que no era deshonesto, basándose en este pasaje del Talmud que dice que cualquiera que desee ver Israel es considerado como si hubiera nacido allí. Todo judío está conectado intrínsecamente a la Tierra de Israel, incluso sin haber puesto nunca un pie allí.

    Todo judío está conectado intrínsecamente a la Tierra de Israel, incluso sin haber puesto nunca un pie allí.

El rabino Aarón Soloveitchik, en su libro “La Lógica del Corazón, La Lógica de la Mente”, en un ensayo llamado “El Estado de Israel, una Perspectiva de la Torá”, señala que en el final del capítulo de los Salmos citado en el Talmud, el Rey David escribe que tanto los cantantes como los bailarines tienen sus pensamientos allí [en Israel]. El rabino Soloveitchik interpreta esto de la siguiente manera: "los cantantes" se refiere a los judíos religiosos que saben qué palabras cantar y "los bailarines" se refiere a quienes sólo pueden bailar y no saben la letra para cantar, es decir, los judíos no religiosos, y el Rey David escribe que ambos tienen una conexión cercana con la Tierra de Israel. Todo judío siente que Israel es su casa, y eso es porque allí es adonde pertenecemos.

Y las hijas de Reuel (Itró) vinieron a su padre y él les preguntó: “¿Por qué volvieron tan temprano hoy?”. Y ellas dijeron, “Un hombre egipcio (Moisés) nos salvó de los pastores” (Éxodo 2:18-19).

(Yosef le dijo al ministro del vino) Por favor hazme este favor y recuérdame ante el Faraón para sacarme de esta casa. Porque fui robado de la tierra de los hebreos (Génesis 40:14-15).

El Midrash comenta que quien se refiere a sí mismo como venido de Israel ameritará ser enterrado en Israel, y quien no se refiera a sí mismo de ese modo no lo será. Yosef se conectó con la Tierra de Israel y por eso sus huesos fueron trasladados 40 años en el desierto y enterrados en Israel. Moisés se identificó a sí mismo como un egipcio y por eso no tuvo el mérito de ser enterrado en Israel. El rabino Zalman Sorotzkin, en su Oznaim LaTorá, cuestiona este Midrash: Yosef nació en la Tierra de Israel, entonces por supuesto dijo que era de ahí, mientras que Moisés nació en Egipto, entonces, ¿cómo podía decir que era de Israel?

Él responde que desde el momento en que Dios nos prometió que heredaríamos la Tierra de Israel, esta nos pertenece sin importar dónde estemos. Cuando le preguntas a cualquier persona judía de qué lugar viene la respuesta debe ser de la Tierra de Israel, si la persona puso un pie en Israel o no es irrelevante. La pregunta no es con qué te identificas primero, si con el judaísmo o con tu país, sino que debemos reconocer que nuestra alma está conectada intrínsecamente a la Tierra de Israel. Puede que de momento estemos físicamente en otro lugar, pero nuestras raíces están en el lugar donde deseamos ir y estar.

La Torá en la parashá Ekev (Deuteronomio 11:12) describe a la Tierra de Israel como un lugar que está constantemente bajo la atenta mirada de Dios. Esta es la diferencia entre un padre que sólo desea hablarle a su hijo una vez al año y uno que desea hablarle todos los días, varias veces al día. El Siftei Jaim escribe que la Providencia Divina es mucho más fuerte en Israel, debido a la gran cercanía que Dios tiene con nosotros allí. Es una conexión de amor y cercanía entre el pueblo judío y la Tierra de Israel.

El Netivot Shalom escribe que así como en lo referente al tiempo el Shabat ilumina y le da significado a toda la semana, la Tierra de Israel anima al resto del mundo. Israel es la tierra donde podemos tener profecía y donde podemos tener un sentimiento de cercanía e intimidad con Hashem.

    No puede ser sólo un sueño, sino que demanda acción.

El rabino Iaacov Emden en su sidur Beit Elokim escribe que, durante el rezo, no alcanza con mirar hacia Jerusalem y hacer una falsa alabanza a la centralidad de Jerusalem, sino que debemos tener la intención de traer esto al mundo real. Todo judío debe declarar en su corazón el deseo de hacer aliá a Israel. Cuando pensamos en una casa para cuando nos retiremos, no debe ser un departamento en la costa, sino uno en Israel. No puede ser sólo un sueño, sino que demanda acción.

El rabino Yosef Dov Soloveitchik, en su Kol Dodí Dofek, escribe que cuando la Torá (Levítico 26:33) dice que Dios traerá desolación a la tierra, nuestros sabios interpretan esto como algo bueno, porque nuestros enemigos no encontrarán ninguna gratificación en ella porque estará desolada. Sabemos que a lo largo de la historia ninguna de las naciones que conquistaron Israel logró instalarse, porque la agricultura se negó a cooperar con ellos. Si hubiera habido una presencia continua allí, los extraños podrían haber agotado sus recursos y alimentos, y los derechos y reclamos del pueblo judío hubieran sido inválidos. Por eso la Tierra de Israel no traiciona a su pueblo, se mantuvo fiel a él y esperó a su redentor. Cuando existe la posibilidad de retornar a la tierra que ocultó su tesoro de los extraños y lo guardó para nosotros, ¿cómo podemos los judíos no cumplir con el mandamiento y apresurarnos a construir allí y asentarnos con alegría y entusiasmo?

Este Iom Haatzmaut debemos entrar en contacto con la tierra, escuchar su canción y recordar que Israel nos ha estado esperando. Necesitamos ver y comprender la bendición que Israel es para nosotros. El desafío a la distancia es ver más allá del falafel, el azul y blanco y el compromiso de un dólar. Debemos conectarnos a Israel emocional y espiritualmente para que, a pesar de que vivamos en otro lugar, sintamos la realidad de que nuestro hogar verdadero está sólo en Israel y que nosotros somos sus verdaderos ciudadanos. Al hacerlo, comprenderemos realmente el deseo de que la redención venga rápidamente en nuestros días.

Este ensayo fue transcrito por Deena Klein y apareció en el website de Yeshiva University.

Fuente: AISH LATINO

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