miércoles, 10 de mayo de 2017

Los veteranos de guerra celebran en Israel la victoria sobre los nazis

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Los veteranos de guerra rusos afincados en Israel desempolvaron sus uniformes de gala con su cascada de medallas y se reunieron para recordar a sus caídos, durante la celebración del Día de la Victoria, en conmemoración de la derrota nazi a manos de las fuerzas aliadas hace 72 años.


Aproximadamente medio millón de judíos sirvieron en el Ejército Rojo durante la Segunda Guerra Mundial y la mayoría de los que aún viven, unos 7.000, residen en Israel.

Uno de ellos es Gesel Kats, de 93 años, quien caminaba acompañado por su hija Tanya en el desfile organizado por la asociación de veteranos rusos para homenajear a los combatientes aliados.
 “Mi padre fue soldado de infantería y también se ocupó de las comunicaciones durante las batallas. Estuvo en las luchas más duras, como en la batalla de Kursk (1943), por ejemplo”, explica Tanya.

Su padre asiente y a Tanya se le quiebra la voz al relatar que Gesel se alistó en el Ejército con apenas 18 años y cayó herido muy grave en tres ocasiones.

Acuden todos los años a este tradicional encuentro, a ver a antiguos amigos y conocidos y, si bien a Gesel Kats le cuesta cada vez más salir de casa, “este es un evento que no se quiere perder por nada del mundo”, dice Tanya mirando cariñosamente a su padre.

La historia de estos veteranos se conoce poco en Israel y ha sido recientemente cuando han empezado a recibir más reconocimiento por las instituciones del Estado, a diferencia de los sobrevivientes del Holocausto, muy presentes en actos simbólicos y en el subconsciente colectivo del país que acogió al mayor número de estas víctimas, objeto de numerosos tributos.
Sin embargo, los excombatientes soviéticos, que en su mayoría llegaron a Israel hace algo más de dos décadas con la desintegración de la URSS en 1991, son casi invisibles a los ojos de la sociedad el mayor tiempo del año, en parte por no haber aprendido hebreo ni haber pasado por un proceso de asimilación.

Menos cada 9 de mayo, día en el que salen a las calles de Jerusalén, vestidos con sus uniformes y acompañados de sus familiares, amigos y admiradores y marchan al ritmo de una banda musical, ondeando banderas de la antigua Unión Soviética, de Israel y de Ucrania, mientras reciben claveles rojos y hacen tintinear sus medallas.

El paso del tiempo hace mella en este colectivo y en cada edición la presencia de estos invitados de honor se reduce, aunque los familiares y amigos portan con orgullo los retratos y condecoraciones de los fallecidos o a quienes la edad les obliga a faltar a esta cita anual.

Aron Pavlov, de 20 años, recuerda a su bisabuela mientras luce una gorra militar y cuenta que ha acudido al centro de la ciudad santa para celebrar “aquella gran victoria del Ejército Rojo sobre los nazis”.

“Ellos liberaron a los prisioneros de los campos de concentración, les abrieron las puertas y gracias a ellos nosotros estamos aquí hoy. Mi bisabuela luchó también en la guerra y ejerció allí de doctora”, declara con emoción el joven.

Este recordatorio del fin de la Segunda Guerra Mundial concluyó en un pequeño patio del centro de Jerusalén, donde se recitaron los nombres de los caídos y un cantante ruso de ópera entonó el “Hatikva”, el himno de Israel.

Estos excombatientes crearon una asociación de veteranos en la que la mayoría de los integrantes ronda los 90 años, lo que no les impide reunirse en diferentes puntos del país para participar en actividades culturales que tienen cada año como colofón este simbólico desfile.

Fuente: EFE


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