martes, 30 de mayo de 2017

Todos somos como Rut: "Tu pueblo es mi pueblo y tu Dios es mi Dios"

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Shavuot: todos somos Rut


Por Alberto Mazor - El bíblico Libro de Rut (Meguilat Rut), que leemos durante la fiesta de Shavuot, presenta un cuadro sumamente llamativo acerca de las relaciones entre personas distintas y hacia la solidaridad con el prójimo diferente.

El libro recibe su título del nombre de la persona cuya historia relata. Los nombres propios hebreos tienen significado. Éstos pasan inadvertidos para el lector de una traducción de la Biblia, pues los traductores sólo los transliteraron sin intentar explicar el motivo de ello. Rut era moabita y naturalmente su nombre no es hebreo. No se sabe con certeza la etimología y significado de éste, aunque algunos expertos en la materia creen que podría estar relacionado con el sustantivo "reah", lo que vendría a ser, en consecuencia, "amiga" o "amistad".

Meguilat Rut no nos relata la historia de un amor romántico, sino del amor reverente de una viuda joven por la madre de su esposo difunto. El amor que se revela en su carácter es del tipo más puro y abnegado. Aunque era moabita, Rut aceptó como propia la fe de su suegra Noemí y fue recompensada mediante su matrimonio con un noble judío, Boaz, por quien llegó a integrar la tribu de Yehudá y ser antecesora del mismísimo rey David.

Uno de los propósitos del Libro de Rut es justamente ese, informarnos respecto de los antecesores inmediatos de David, el más grande de los reyes de Israel, de cuyo linaje deberá llegar el Mesías.

Pero al mismo tiempo, Rut presenta un cuadro sumamente llamativo acerca de las relaciones entre personas distintas y hacia la solidaridad con el prójimo diferente.

La relación entre suegras y nueras es tema de diversión para muchos. Pero no ocurre así entre Rut y Noemí. Con una última mirada a los campos de su tierra, Moab, y con una sublime exclamación - "Tu pueblo es mi pueblo y tu Dios es mi Dios" -, Rut entra en un terreno extraño y se une al pueblo hebreo.

Esta narración está relacionada con el proceso vivido por las mujeres hebreas a lo largo de la historia. Situaciones muy concretas vivenciadas en el hogar, en la familia o en las comunidades.

Meguilat Rut nos muestra que siempre existió una reacción a posturas discriminadoras; reacción que se expresa con mucha belleza, presentando críticas y también sugerencias de pasos concretos para la superación de los problemas.

El relato nos enseña que siempre hubo en el judaísmo un espacio subterráneo para las reflexiones que partían de la vida y de las experiencias de las mujeres.

El Libro de Rut determima, también, que a pesar del accionar extremista del establishment ultraortodoxo hebreo que las segrega, ellas supieron luchar para encontrar la solidaridad de compañeros y amigos, de hijos, padres y hermanos.

Sólo una gran solidaridad en el sentir y el pensar puede generar una visión tan hermosa y esperanzadora; una visión mesiánica; una propuesta de apertura e inclusión y la esperanza de un Mesías descendiente de una mujer extranjera.

¡Jag Shavuot Sameaj!

Fuente: Radio Jai

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