miércoles, 14 de junio de 2017

El New York Times invita a sus lectores a criar “niños femeninos”

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El New York Times ha publicado un artículo en el cual invita a los lectores a criar niños que acepten su parte femenina.


La autora Claire Cain Miller expuso su punto de vista sobre la crianza de los niños en la sección dominical denominada "Sunday Review" del New York Times, con la intención de destacar la importancia de lograr que, al igual que sucede con las niñas, sus contrapartes del género masculino puedan aspirar a convertirse en quienes ellos quieran, independientemente de las expectativas de la sociedad o los roles "exclusivamente reservados para los hombres".

Miller destaca que mientras hoy día las jovencitas son alentadas a convertirse en lo que su imaginación les permita soñar, desde una astronauta a una madre, pasando por una niña aguerrida que trepe los árboles y disfrute ensuciándose junto a otros niños, los niños cuentan con otra suerte.

La autora argumenta que más allá de la apertura mental de la mayoría de los padres modernos, a los niños aun hoy no se les permite tener intereses considerados "femeninos" y de alguna manera u otra se les educa principalmente para ser resistentes y fuertes a toda costa.

Para crear una sociedad realmente equitativa Miller cree que los niños deben tener más opciones desde temprana edad, y asegura que para que los roles de la mujer se multipliquen y puedan llegar a romper el famoso "techo de cristal", los hombres adultos del futuro también deben romper con los esquemas y tomar en el proceso roles tradicionalmente femeninos.

En primer lugar Miller destaca la necesidad de dejar que los niños lloren sin hacerles sentir que pasada cierta edad, las lagrimas son símbolo de debilidad. Tony Porter, co fundador de "A Call to Men" un grupo de defensa de los hombres, asegura que es importante "enseñarles a los niños a tener un rango completo de emociones" para que puedan entender por si mismos "cuándo están enojados, asustados, dolidos o simplemente necesitan ayuda".

La autora destaca que mientras los niños y niñas lloran en promedio en igual proporción hasta la edad de cinco años, una vez pasado ese umbral a los jóvenes se les enseña que sentimientos como el enojo son aceptables pero aquellos ligados a la vulnerabilidad no lo son tanto.

En segundo lugar, el artículo destaca la importancia de dejar que los niños sean ellos mismos, dejando de una vez por todas de lado la diferenciación tradicional entre sofisticadas princesas para ellas y rudos camiones de juguete para ellos.

El mundo dividido visto desde la óptica limitante del rosa y el celeste al parecer ya es cosa del pasado y solo ayudaría a alimentar las brechas por género cuando se llega a la madurez. Los neurocientíficos consultados por Miller aseguran que dichas preferencias no son innatas y que solo conducen a estereotipos.

Resulta difícil de llevar a la práctica en un mundo donde "las cajas de juguetes muestran solo a niñas jugando con casas de muñecas cuando a los niños también les gustan" compartió Miller, quien de cualquier manera recomienda alentar las "actividades abiertas" donde niños puedan jugar con masa y también atreverse a disfrazarse.

No menos importante resulta el hecho de enseñar a los niños a hacerse cargo de las tareas de la casa desde temprana edad, siendo los juguetes relacionados a la limpieza del hogar o a la cocina no destinados exclusivamente al sexo femenino.


Miller asegura que las fiestas de cumpleaños y actividades deportivas deben ser organizadas teniendo siempre en cuenta a ambos sexos, planteando desde temprana edad que están en igualdad de condiciones para realizar cualquier tipo de desafío que se propongan.

La importancia de fomentar la lectura aparentemente tiene un rol fundamental, sobre todo si se tienen en cuenta narrativas donde no son siempre los hombres los que salvan al mundo y las mujeres las damiselas en apuro que necesitan ser rescatadas por un fornido príncipe.

Miller recomienda comenzar a desafiar los estereotipos desde los tres años, cuestionando los roles femeninos en historias para niños tradicionales, con el objetivo de romper con esos esquemas mentales que luego se prolongarán en el tiempo.

Por último la autora recomienda ante todo celebrar la niñez, destacando que el hecho de decidir criar a un niño feminista no implica solo decirles que no hacer o buscar erradicar las diferencias de género.

Miller alienta a las madres y padres a que los niños hagan alarde de su fuerza, no solo a la hora de ir a un campamento sino también al momento de demostrar sus emociones.
Fuente: infobae

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