miércoles, 7 de junio de 2017

Moisés el Gran Profeta y amigo del Dios de Israel .

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Moisés como Profeta


Extraido de El Camino de Dios

1) Hay dos niveles totalmente diferentes de profecía. Uno es para todos los profetas exceptuando a Moisés, mientras que el segundo es el único nivel al que sólo ha llegado Moisés. Dios mismo hace esta distinción cuando dice (Números 12:6-7): “Si tiene que haber un profeta entre ustedes, Yo mismo, El Eterno, se lo haré saber en una visión. No así a mi profeta Moisés”.

2) Cualquier otro profeta diferente a Moisés habría recibido su profecía a través de una visión o un sueño como lo establece la Torá (idem 12:6): “Yo mismo lo haré saber a él a través de una visión, Yo le hablaré en un sueño”. Esto significa que Dios utiliza el poder natural del sueño del hombre como un medio para transmitir una visión profética.

Esto no significa que un sueño y una visión profética tengan la misma categoría. A la Sabiduría de Dios le pareció un vehículo adecuado para la profecía. Cuando nuestros Sabios nos enseñan que “un sueño es la sexagésima parte de profecía”, no quieren significar que son lo mismo. Lo que ellos nos enseñan es que ambos contienen información que el hombre no puede obtener con sus poderes racionales exclusivamente, como ya vimos.

3) Cuando la influencia de una experiencia profética sobreviene a un profeta, él es privado de todos los sentidos y sentimientos, pierde conciencia, su mente entra a un estado similar al de dormir y soñar y — ello puede permitir que le llegue la visión profética. Esto puede tener lugar mientras el profeta está despierto o bien puede ocurrir mientras está dormido en su cama, en cuyo caso la profecía llega a través del sueño nocturno.

En cada caso, la profecía no se obtiene a no ser que el profeta pierda la conciencia y se vea inmerso en un trance. En algunos casos esto puede durar un período de tiempo muy breve y él retorna inmediatamente a su estado normal. Durante el tiempo en que él experimenta la profecía, debe ser privado de sus sentidos y debe permanecer en trance hasta que reciba la profecía.

4) La visión profética no es como ver algo en forma directa. Más bien es como ver a través de un lente y no de uno sólo sino a través de una serie de lentes, donde la imagen es refractada de uno a otro. Aunque no es visto directamente, lo que se ve a través de los lentes es el mismo objeto junto con todos sus movimientos. Además de esto, la visión profética no es vista como si fuera transmitida a través de un lente claramente pulido, sino a través de lentes borrosos. Es entonces imposible ver claramente la Gloria, incluso después de que la imagen haya experimentado todas estas refracciones. A pesar de esto, lo que el profeta está viendo verdaderamente es la Gloria de Dios, y es consciente de ello sin lugar a dudas.

A este respecto hay también muchos niveles y grados de profecía. Un profeta puede ver a través de un lente más claro que otro y percibir su visión con mayor claridad; no importa en qué nivel de profecía se encuentre, el profeta siempre percibe la verdad de cada asunto, sabe con certeza que quien se le está revelando y le otorga el conocimiento es el Creador.

Cada profeta también comprende el concepto del lente intermediario a su profecía, así como su esencia y su misterio. Él percibe y entiende la información que es revelada clara y exactamente, como ya se vio en el tercer capítulo. Sin embargo, así como la Gloria es vista por él como una imagen refractada, la información es otorgada a él y transmitida por medio de alegorías y metáforas. Más aún, llegando a través del sueño a través del cual llega la profecía, como ya vimos.

5) La profecía de Moisés, sin embargo, fue de un nivel mucho más elevado.

Primero, él no tuvo que ser privado de sus sentidos y sentimientos para poder experimentar la profecía. Tampoco le llegó a través de un sueño. Moisés pudo experimentar la profecía en normal uso de conciencia, mientras estaba despierto. Por eso Dios dijo sobre Moisés (Números 12:8): “Boca a boca Yo le hablaré”.

Moisés recibió cada concepto como alguien que ve a través de un único lente altamente pulido. La información, por lo tanto, no le llegó como una alegoría sino de una manera directa y clara. Esto es lo que la Torá dice cuando menciona la profecía de Moisés con visión clara y no con alegorías.

Aun en el caso de Moisés, la Gloria sólo pudo revelarse hasta el punto que él habría de captarlo. Con todo, Moisés no pudo ver la Gloria directamente sino sólo como una imagen formada en un espejo, porque es imposible para un ser humano tener una percepción mayor de su Creador. La imagen que vio Moisés, sin embargo, fue clara y completa, como una imagen vista a través de un lente brillantemente claro, sin ninguna traza de opacidad. Al respecto, la Torá establece: “Él ve una imagen de Dios”. La forma visualizada es la imagen, y Moisés lo vio perfectamente. Esto no ocurrió con ningún otro profeta debido a que ningún otro hubiera podido obtener tal visión adecuadamente.

A causa de la naturaleza de la visión de Moisés, la información que él percibió fue clara y voluminosa. En este aspecto, Moisés excedió a todos los demás profetas, como ya fue mencionado.

6) Otra diferencia fue que ningún otro profeta pudo iniciar una visión profética sino que sólo la lograban cuando Dios deseaba traer su influencia a ellos. Moisés, en cambio, podía hacerlo a voluntad. A él le fue dada la habilidad para que él mismo buscara a Dios cuando lo considerara necesario y entonces experimentara una revelación.

Las revelaciones de todos los otros profetas fueron limitadas a las cosas que Dios deseaba que se les revelaran. Moisés, por el contrario, tuvo todos los sistemas de la creación revelados. A él le fue dada la autoridad para investigar todas las cosas y revisar sus aspectos ocultos. Todas las llaves fueron colocadas en sus manos y él adquirió lo que ningún otro ser humano había logrado jamás. Esto es el significado de lo que Dios dijo a Moisés (Números 12:7): “Él es confiable en toda mi casa”, y asimismo Dios dijo a Moisés (Éxodo 33:19): “Yo haré pasar todo Mi bien ante ti”.

7) Así como todos los profetas percibían la visión que era esbozada para ellos desde la Gloria, también comprendieron el misterio de la visión, así como el objeto principal. Ellos entonces entendieron por qué un concepto existe dondequiera que la Gloria pueda ser bosquejada, su modo de transmisión y el significado de este concepto íntegro.

A través de tal visión los profetas pudieron también percibir verdadera iluminación con relación a los misterios de la grandeza de Dios.

Ellos podían también entender que verdaderamente no había ninguna visión para Dios mismo y que la visión existe sólo como algo creado para los ojos del profeta. Todo esto es resultado de la voluntad de Dios, por razones sólo por Él conocidas.
Con relación a esto se dijo a Israel (Deuteronomio 4:12): “Tú no viste ninguna imagen, sólo una voz”. También se le dijo (ídem 4:15): “Tú no has visto ninguna imagen”. Todo Israel comprendió dos importantes verdades. Primero, ellos comprendieron que la verdadera esencia de Dios no está incluida en ninguna imagen, y que está totalmente divorciado de todas las posibles visualizaciones. Una vez que ellos lo asimilaron, cierta profecía esbozada les fue revelada. La Torá nos cuenta (Éxodo 24:10): “Ellos vieron al Dios de Israel”.

Cuando nuestros Sabios hablaban de cualquier visualización, incluyendo la de Moisés, la llamaron “la visualización de lo hablado”. Esto significa que la visión profética no es un retrato de la Gloria sino una visión que está concebida por los poderes de la palabra. Este “poder de la palabra” es muy parecido a los lentes ya mencionados, a través de los cuales la visión es percibida. A través de esto, la experiencia profética puede hacer que uno tome conciencia de los misterios de la divinidad de Dios, así como de su creación y dirección del universo, como ya fue aclarado.

Rabi Jaim Luzzato

Fuente: Torah.org

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